Facultad de Comunicación Social - Periodismo

El sobrino Cañeque Cerati

Perfil que explora la vida de Julián Cerati, sobrino del cantautor Gustavo Cerati, y quien como actor argentino se abre paso en la industria del cine.

Artículo realizado para la clase de Taller de Géneros Periodísticos (cuarto semestre, 2022-2), con la profesora Laila Abu Shihab Vergara. 

Me senté en la barra de la cocina de Julián Cañeque Cerati un jueves a las 10:00 de la noche para hablar sobre su camino en la actuación y las dificultades que ha atravesado por tener el apellido que tiene, pero salí dos horas más tarde sintiendo que conocía cada parte de su alma. Sus amigos lo definen como alguien abierto a hablar con los demás y una persona que te hace sentir como si todo a tu alrededor estuviera bien. Y no se equivocan.

“El típico acuariano”: Estela Cerati

— Hábleme sobre su hijo y su personalidad.

— Hace no tanto hicimos su carta natal, y es de Acuario, es el típico acuariano.

Cinco años después de tener a Valentina, su hermana mayor, quien también es actriz, hice un tratamiento de fertilidad para quedar embarazada de Julián. Nació el 26 de enero de 1998 en City Bell, ciudad ubicada en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, en Argentina.

Yo siempre he sido muy espiritual y sé bastante sobre astrología, así que te digo que es el típico acuariano porque además de medir 1.78, tener cabello rubio y unos preciosos ojos color miel; es simpático, original y muy sincero. Tiene mucha personalidad y una gran capacidad de innovar. Es un chico muy humilde y sencillo. Asimismo, a los de Acuario les gusta resolver problemas y moverse en un ambiente que dominen, por eso necesitan un trabajo que no sea monótono, no les exija horarios fijos y les permita renovarse constantemente, ¿qué encaja más con esa descripción si no la actuación?

No fue sorpresa para la familia que después de haber hecho teatro con sus amigos y después con su hermana, Julián decidiera dedicarse a la actuación cuando tan solo tenía 14 años.

Su padre y yo nos separamos cuando Valentina tenía 10 y Julián, 5 años. No fue algo traumático ni mucho menos, su padre se mudó al municipio de Villa Elisa, a 20 minutos en carro de City Bell, y mis hijos vivieron con él por temporadas.

En 2016 su padre falleció después de una operación por un cáncer de pulmón. “De hecho, cuando entró al quirófano se fue haciendo fuck you (levantando el dedo corazón), era muy hedonista, fanático de los amigos y apasionado por la vida. Se fue rápido”, dice Julián al referirse a su padre. Inconscientemente, venir a Colombia a trabajar fue parte de su duelo.

“Mi primer beso lo di escuchando Un Misil en mi Placard”: Julián Cerati

— ¿Qué tan seguido te preguntan por tu tío?

— Me pasa más con la gente adulta, me dicen cosas como “mi primer beso lo di escuchando Un Misil en mi Placard”, pero con personas de 25 para abajo no es tan recurrente.

— ¿Y cómo te sientes con eso?

— Me pesa un poco, pero en entrevistas si me rompe los huevos.

Soy consciente de que mi apellido no es desconocido. Soy sobrino y ahijado del cantautor y líder de Soda Estéreo, Gustavo Cerati.

Mucha gente cree que tener el apellido que tengo me ha brindado un sinfín de oportunidades, pero no, te impresionarías si pudiera decirte la cantidad de castings que he hecho. Sé que si estuviera dedicado a la música tendrían mucho más para compararme con él, si canto un poquito mejor o un poquito peor, pero soy actor así que todos son como “ah, qué chévere”, y que al entrar al set mi apellido es olvidado.

Pensé varias veces en cambiarme el apellido, pero usar Cañeque como nombre artístico es imposible por la ñ y la q, llega a ser confuso. Al final mi mamá me convenció de quedarme con el Cerati porque no tenía necesidad de ocultar mi familia ni mi vena artística. Tal vez es lo único de lo que ha servido, los productores y directores podrían llegar a pensar que crecí en un ambiente artístico, pero nada más.

Mi relación con él nunca fue nada más allá de tío – sobrino y padrino – ahijado. Nos llevábamos bien y compartimos cuanto pudimos, pues su familia vive en Buenos Aires. Mientras mis primos capitalinos Benito y Lisa crecían con el último modelo de celulares, yo jugaba al fútbol con mis amigos del barrio.

Tenía 12 años cuando enfermó y 16 cuando murió mi tío Gustavo Cerati.

“No es una persona en la que se encuentren muchos defectos”: Santiago Hernández.

— Pero dime algún defecto, todos me dicen que es perfecto.

— Julián es dedicado, se sumerge en lo que atraviesa, es centrado y enfocado, pero puede llegar a ser cargoso (insoportable) porque siempre tiene muchísima energía y cuando se enoja es terco. Aun así, no es una persona en la que se encuentren muchos defectos.

Lo conocí mientras yo cursaba 4° grado. Julián es menor que yo por dos años y eso lo acomplejaba muchísimo, así que solía mentir o fingir que no escuchaba cuando alguien nos preguntaba la edad.

— Julián tuvo una infancia alocada, ¿no?

— Alocadísima.

Normalmente nos reuníamos para poner cajas de cartón en la vía principal de City Bell, así los conductores tenían que bajarse del auto para quitarlas y seguir su camino. Esa era nuestra diversión, imagínate. También lanzábamos globos llenos de agua desde la terraza de Julián a los pocos carros que pasaban; hasta que una vez, uno de los globos entró por la ventana del carro, el conductor se detuvo, habló con Estela, la mamá de Julián, y ya te podrás imaginar el resto.

“Tener una infancia lúdica en la cual no me daba miedo embarrarme al jugar fue algo que me ayudó mucho a cultivar ese espíritu actoral, pues ese tipo de experiencias son las que después uso para mis personajes”, dice Julián.

“A los 15 tuve mi primera novia, se llamaba Melissa y era mayor que yo, igual que Santiago”, Julián se encerraba a escondidas en la casa de Melissa porque sus padres no le permitían quedarse. Fueron tres años en los que Julián salía, entraba y hasta se quedaba a dormir en su casa sin que los padres de Melissa se enteraran.

“A los 15 y 16 años tuve mucho sexo y mi mamá siempre se preocupó por mí: “¿la conocés bien?, ¿se están cuidando?, ¿confiás en ella?”, pero nunca me prohibió nada”.

— Su familia simplemente es gente buena.

Julián cambió de colegio al entrar a la secundaria y perdimos el contacto, pero cuando se anunció el último concierto de la gira de despedida de Soda Estéreo (2007), Estela llamó a mi mamá para invitarme. Gustavo no solo era el tío de mi mejor amigo, sino también mi ídolo.

“Más grande de lo que es”: Ana María Calvo.

— Tú le llevas 4 años a Julián, ¿no? ¿Cómo conectaron tan bien?

— Julián tiene una forma muy peculiar de pensar y actuar. Siempre lo he visto más grande de lo que es, tanto en edad como en personalidad.

Lo conocí mientras ambos estudiábamos Artes Dramáticas en la Universidad Nacional de las Artes (UNA) en Buenos Aires, y a pesar de que yo iba más adelantada que él, nos hicimos muy buenos amigos por un trabajo que debíamos hacer juntos.

Julián logró entrar a la carrera en su segundo intento, tener una licenciatura en actuación de la UNA era uno de sus grandes sueños, pero no la terminó porque fue elegido para interpretar su primer papel en televisión: Felipe en O11CE, una serie sobre jóvenes futbolistas para Disney Channel Argentina.

“Es humilde, sencillo y profesional, tanto laboral como personalmente”: Sergio Herrera

— Todos me dijeron que si realmente quería conocer a Julián debía hablar contigo, el mejor amigo. ¿Qué me dices?

— Él es alguien humilde, sencillo, claro y muy profesional, y te lo digo yo que lo conozco en el ámbito laboral y personal.

Julián vino a Colombia en 2018 para unas vacaciones con sus amigos de Argentina, hasta que en 2019 empezó a grabar NOOBees, una serie juvenil colombiana de Nickelodeon, en Bogotá. Desde ese momento vive en Colombia.

Le siguió Chichipatos, con un papel que le ayudó a alejarse del estereotipo del niño bonito de Disney, después grabó la película Misfit en Ecuador y, en 2022, llegó su papel más reconocido: Tomás en Pálpito, de Netflix Colombia.

Cuando lo conocí, durante la grabación de una película argentina que nunca vio la luz, no sabía que era sobrino de Cerati y apenas me di cuenta solo le dije: “qué chévere, te felicito” y él me respondió: “no hay nada que felicitar, él hizo su trabajo, pero mi camino es la actuación”. Cuando entra al set, de nada le sirve su tío y la única ventaja que tal vez ha tenido es que, por venir de una familia de artistas, nadie nunca le ha puesto un alto o dudado de su sueño, cosa en la que él no piensa muy seguido, pero está muy agradecido.

Es un actor dedicado; además, muy experimental, mientras yo soy más analítico. Por eso creo que tenemos una amistad tan bonita. Nos complementamos tanto personal como profesionalmente. Con decirte que alguna vez le confesé que, cuando consiguiera pareja, ella debería tener su personalidad.

***

Tiene alarmas para meditar con cuarzos, en algún momento quiso ser futbolista y no tiene más que proteína en polvo, aguacate y agua en su alacena, pero para Julián Cerati la actuación es más que solo pararse frente a una cámara y recitar líneas de memoria: “No hay un plan B. Esto es mi vida”, dice.

Le pregunté a cada uno de sus allegados qué defectos veían en el joven actor y el único que se atrevió fue su amigo de la infancia, Santiago. Al hacerle la misma pregunta a Julián me dijo que es consciente de que tiene una adicción al trabajo, pues hasta una actividad tan básica como comer, la condiciona a “lo que necesite el personaje”.

Durante la ceremonia que hizo su familia para enterrar las cenizas de su padre, él pensaba en guardar el sentimiento de tristeza profunda de aquel momento para, cuando fuera necesario, poder usarlo en alguno de sus personajes. “Es decir, estaba despidiéndome de mi padre por última vez y al mismo tiempo pensando en la actuación. Ahí me di cuenta de que debía replantearme hasta dónde debe llegar el trabajo”.

Tanto así que, para conservar su acento neutro para el papel de Tomás, no escucha audios ni habla por teléfono con su familia en Argentina. Solo WhatsApp, cosa que conflictúa mucho a su madre, pero ella, hasta donde puede, lo entiende.

Julián Cerati es mucho más que “el sobrino de” o “el guapo de Pálpito”. Es un hijo, hermano y amigo, pero sobre todo es el actor argentino que se abre paso por la industria del cine y la televisión a punta de talento y trabajo duro. Es Julián Cañeque Cerati.


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