Facultad de Comunicación Social - Periodismo

Un criollo particular

Realizado por: Santiago Supelano Zea, estudiante de cuarto semestre – 2017, para la materia: Introducción al lenguaje periodístico del profesor David Mayorga

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El único sonido que se escucha es el de los pequeños niños de un colegio que salen al parque de aquel silencioso barrio a su clase de educación física. El sol está brillando con intensidad y la temperatura aumenta con cada minuto. Aquella casa de portón rojo, vieja y con algunas ventanas rotas parece ser la dirección que busco.

Después de unos minutos llega el hombre con menos años de los que aparenta y un recorrido notable en los medios de comunicación del país, Santiago Rivas, el más criollo de los puros criollos. Es una persona sencilla, tal vez podría ser tachado como otro “rolo gomelo” más, con una barba hipster y adicto al contenido alternativo, pero no es para menos, su casa no esconde ninguno de sus gustos y adquisiciones que lo han marcado como persona, por el contrario, él lo exhibe como si se tratara de obras de arte.

Santiago es un no profesional de artes plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Estudió en el Gimnasio Campestre de Bogotá y según él,  es culpa de su colegio que aún no se haya graduado como artista plástico, incluso luego de haber presentado y tener calificada su tesis.  Sin embargo, esto no lo detuvo para lograr ser maestro de artes.   Aunque se enfocó en las artes plásticas nunca se limitó a lo que le ofrece su carrera pues es más que conocido que la aceptación y auge que esta tiene en Colombia no es el más alto, por esta razón tomo clases en la universidad de edición y producción audiovisual, lo cual después de todo le sería muy útil en su actual profesión.

Como profesor nunca sintió tener la autoridad que reflejan otros en su mismo cargo, después de todo cuando inició en este oficio tenía 22 años y era como otro alumno más del que fue su colegio. Dice haber incursionado en la implementación del bullying pedagógico y no tratar a los estudiantes como sus subordinados sino como compañeros con los que podía molestar de vez en cuando, sin embargo, esto no quería decir que fuera de aquellos permisivos que solo calentaban silla, como los maestros suelen referirse a los típicos vagos de la clase, sino que podía encontrar un equilibrio entre el profesor “cascarero” y que se hace odiar, con el profesor que se hace querer.

Era el hermano mayor de esos “pelados” de su ex colegio donde sabía por experiencia propia como era el ambiente que se manejaba, como molestaban los alumnos y qué les molestaba o gustaba hacer en clase, aunque esto siempre se puede llegar a convertir en conflicto pues el aún seguía siendo el que estaba a cargo. Por fortuna para él, nunca fue de esos que odiaron a sus profesores, de hecho, gracias a esos maestros que en ocasiones prefieren contar sus experiencias de vida en lugar de enseñar el trinomio cuadrado perfecto, las leyes de relatividad o la materia en la cual se desempeñan, Santiago logró adquirir esos valores que trató de compartir cuando se encontró al otro lado del tablero.

Su faceta como educador lo ayudó para obtener su puesto en el programa “Los puros criollos”, el cual consiguió luego de un casting bastante sencillo pues habló frente a cámara como les hablaba a sus estudiantes. Él considera que lo mejor para lograr tener naturalidad al hablar frente a una cámara es conocer lo suficiente del tema y decir las cosas como deben decirse, siempre en el marco del respeto por el otro.  Una de sus amigas más cercanas lo invitó a hacer un piloto y postularse a “Los puros criollos”.   La idea nació de Néstor Oliveros, quien ha dirigido varias series de televisión en Colombia pero que en el año 2008 tuvo la intención de cambiar un poco lo que el canal Señal Colombia había hecho de la serie documental de tema libre.

Santiago no se había limitado únicamente a su papel de maestro, sino que también incursionó en el ámbito comunicativo, tenía un video blog de humor llamado paro-diario, que era publicado en YouTube. Este video blog abarcaba temas variados que iban desde sátira política hasta entretenimiento, referido a contenido nacional de artistas no tan comerciales.  Este trabajo fue de gran ayuda para un desconocido Santiago Rivas cuyo canal de videos no logró adquirir los 200 suscriptores. Este se atrevió a incursionar en la televisión y no esperaba tener el éxito que ha conseguido, pues con sus nominaciones a mejor programa e incluso a mejor presentador de entretenimiento lo han sorprendido. Estos premios a diferencia de muchas otras cosas que tiene en la sala de su casa e incluso en su estudio,  no tienen un lugar muy significativo, no considera que deban estar expuestos pues solo son otro fruto de su trabajo que, aunque tienen más relevancia no son para enseñarlos a cada visitante que recibe.

Ni siquiera él esperaba tener el éxito que logró desde que empezó a trabajar en medios, afirma ser un rebuscador y no solo por el contenido que muestra en sus programas, sino que desde su decisión de ser artista plástico. Empezó como profesor, pero ahora se encuentra como una figura mediática que no solo se ha limitado a trabajar en el medio visual, sino que también se ha desempeñado en radio y ha hecho trabajos de story boards para publicistas y algunos programas.

Pese a la posición en la que se encuentra, sabe que trabajar en la industria comunicativa no es lo más concreto, por eso él en su rebusque y teniendo presente el que cree puede ser el lema de su familia, ‘algo hacemos’, ha enfocado su trabajo a no dejar pasar ninguna oportunidad, pero tampoco llenarse de expectativas y enfocarse en solo un proyecto. Esto de hecho, es algo que tuvo presente al momento de ingresar a trabajar en Señal Colombia.   En un inicio este programa no tuvo ningún tipo de éxito, lo veían las personas que por casualidad sintonizaban el canal, los amigos de Santiago que luego de una borrachera buscaban pasar el guayabo viendo televisión y por la mamá que parecía ser la mayor y única fanática que tenía. Ni él, ni Néstor Oliveros le tenían mucha fe a que este programa tuviera alguna audiencia, pero como Santiago sigue siendo un rebuscador empedernido se ayudó de otros medios como Twitter para auto promocionar o difundir su trabajo.  Señal Colombia siempre se ha caracterizado por mostrar contenido que no está enfocado únicamente en el tema comercial, además retransmite programas un poco más antiguos y que hacen parte de la idiosincrasia colombiana como  Don Chinche.  Por fortuna para “Los puros criollos” y para Santiago, este programa era emitido justo antes del suyo, así que muchas de las personas que veían la serie, interpretada por el recordado actor Héctor Ulloa, le dieron la oportunidad al nuevo programa y esto le permitió no solo a éste, sino también a su presentador,  darse a conocer ante más personas.

De repente él se convirtió en una figura pública que es reconocida por grandes y pequeños, algo inusual,  pues debido al horario y la forma en que el empezó a expresarse no creía posible, pero así fue y se siente agradecido por eso.  Como en todo trabajo,  reconoce que ha tenido experiencias buenas y otras malas;  que ha logrado conocer la otra cara de las personas que son marginadas, en especial aquellas que viven fuera de la ciudad y no tienen los mismos recursos para exponer sus situaciones como sucede en otros casos.

Su casa llena de libros, revistas, cómics y música.  Esto no es algo que haya nacido de la nada, pues aparte del rebusque, su familia le inculcó ese aprecio a la lectura y diferentes contenidos que no ofrecen los medios comerciales. Esto representó otro factor para que se decidiera por estudiar artes plásticas y forjará su carácter a partir de esas rasgos heredados y recorridos espontáneos a la ciudad que lo vio nacer y donde ha desarrollado su profesión


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