Facultad de Comunicación Social - Periodismo

Diana Ángel ante el acoso

La reconocida actriz habla sobre haber sido víctima de acoso sexual y cómo día a día le enseña a otras mujeres a salir a delante y a no callar.

Entrevista realizada para la clase de Introducción al lenguaje periodístico (tercer semestre, 2020-1), con el profesor Juan Sebastián Jiménez. 

*La foto que acompaña este artículo es cortesía de Diana Ángel.

Diana María Soledad Ángel Rodríguez nació en Bogotá y además del amor que le tiene a la actuación, la enardece la música, carrera que estudió en la Academia Superior de Artes de Bogotá. Muchos la recuerdan por su colaboración en novelas como Francisco el Matemático, Los Protegidos y La hija del Mariachi, entre otras.

Actores, periodistas y directores del mundo han sido involucrados en denuncias por acoso sexual, una situación que antes no salía a la luz. Y así como famosas de Hollywood han sido acosadas sexualmente, las actrices colombianas también han pasado por esta situación, no necesariamente física sino moral, psicológica y socialmente, como le ocurrió a Diana Ángel.

Hace unos años, cuando inició en el medio, tuvo un episodio de acoso sexual laboral. Lo primero que hizo fue denunciar al acosador con el productor del proyecto  que se encontraba realizando. Esta situación de ir y denunciar con el productor fue un poco extraña para ella porque eso no era normal en ese medio. Por lo general, cuando la mujer denunciaba o comentaba el caso con las directivas de la producción se tomaban represalias contra la mujer; esto ocurrió en el año 1997, cuando ella fue acosada por primera vez.

Ella tenía que realizar una escena en la que debía jugar un partido de fútbol con unos niños, su posición era como arquera. Ángel se encontraba marcando la escena con los niños y cuadrando para que le hicieran un gol, planificaron bien la escena y su frase final fue: “tú le pasas el balón para que estemos de acuerdo y yo sepa cuál va a disparar, y tú me lo metes”. El director se fue acercando muy cerca de su oído y le dijo “yo también te lo quisiera meter”.

Ella tenía una relación cercana con el productor de la novela y le comentó lo sucedido, él dijo que le llamaría la atención al hombre. Allí, ella se sentía respaldada. Cuando volvió al set de grabación, el atacante ya estaba prevenido y estaba informado de la denuncia que había generado Ángel con el productor. Al ocurrir esto, el director comenzó a sacarla de las escenas, le quitaba sus textos y se los daba a otra actriz, si tenía un texto en un lugar colocaba la cámara lejos para que no se viera ella. El castigo que él aplicó fue no visibilizarla en su trabajo.

En vez de que el director recibiera un castigo, ella lo terminó teniendo. “Esto para mí generó un poco de miedo y sentía que ahí ya no se podía decir nada”, comenta Ángel. Pese a ver cómo se iba por el piso su primera oportunidad para participar en este medio, siguió luchando por su profesión, pero la situación se repitió y por haber puesto la denuncia las consecuencias fueron más duras.

Después tuvo otro caso con un asistente de dirección. Ella se encontraba grabando una novela en la que tenía una grabación nocturna, era la una de la mañana y en esa época en las grabaciones les daba por tomarse unos tragos a escondidas. El asistente de dirección ya estaba un poco tomado y a esa hora ella tenía que cambiarse de ropa para hacer otra escena. Ángel se dirigió a un baño y él se fue detrás de ella, la encerró y la acorraló y su reacción fue empujarlo e irse.

Hizo lo mismo que en la situación anterior: al otro día se dirigió a donde el productor general del canal, le comentó lo sucedido y a los dos días de lo ocurrido fue despedida de su trabajo y el acosador sí se quedó trabajando para siempre. “Yo terminé siendo la mala ya que él terminó negando todo y decía que estaba teniendo esas acusaciones solo porque yo era una niña nueva y estaba escalando, porque necesitaba esa oportunidad”, afirma Ángel.

No lo denunció ante las autoridades porque no era fácil entrar a un pleito, debido a que no tenía testigos y por ende no le creerían. Diana comenta que en esta sociedad las mujeres que denuncian terminan siendo victimarias y no víctimas. A pesar de que ella es una mujer frentera y guerrera le da pánico mencionar a esos hombres.

En Colombia, hasta el año 2006 se reguló el acoso laboral con la Ley 1010. En ese momento el legislador pretendió “definir, prevenir, corregir y sancionar” cualquier conducta encaminada a causar algún “ultraje en la dignidad humana”; esto quiere decir que toda persona vinculada por contrato de trabajo que vea afectada su dignidad tiene cómo proteger sus derechos invocando los 19 artículos que componen la norma. Lastimosamente, cuando Ángel pasó por esta situación no se contaba con esta norma que pudiera hacer el caso a su favor.

Las mujeres hoy en día ya tienen otra voz y pueden de otra manera denunciar, aunque sigue siendo difícil. El llamado que hace Ángel, más que a otra cosa, es a que no teman a la denuncia; independientemente de lo que pase, no hay que quedarse callado. Eso es algo que a ella le quedó como enseñanza. En la violencia sexual el silencio no ayuda para nada; termina es agravando todo el contexto y el entorno.

Así como Diana ha tenido que afrontar este tipo de situaciones, también es madre separada desde el año 2007 y ha sido un proceso en el que ha aprendido bastante. Ser madre cabeza de hogar para ella significa trabajar mucho, tratar de sostener un hogar sola no es fácil, pero tampoco imposible. Tiene un hijo maravilloso llamado Damian que conoce bien a la mamá que le tocó. Tienen una relación muy buena que hace que construyan un hogar bonito y que su núcleo siempre esté fortalecido, si se tienen el uno para el otro lo demás no importa.

Lo más difícil que ha afrontado siendo madre soltera es cuando su hijo se enfermó y se rompió una pierna, tuvo que estar sola con él muchos días hospitalizado y ella tenía que salir corriendo a trabajar y volver de nuevo a quedarse en la clínica, ahí ella sintió que estaba sola completamente y que necesitaba ayuda, pero afortunadamente contó con la ayuda de sus padres y la de su familia.

Ella ha tenido la oportunidad ser modelo de dos revistas muy influyentes en el mundo, como lo son SOHO y PLAYBOY. En la época en la que tuvo la oportunidad de participar en este medio eran revistas tildadas de machistas y se deía que solo eran para hombres, pero ella siente que las mujeres tienen una parte muy importante, sobre todo las artistas, de mostrar rebeldía y revolución. “Hay que decir que no le tienen miedo a la desnudez ni al cuerpo, las revistas convencionales jamás van a mostrar eso”, comenta Ángel.

Las revistas que tienen ese tipo de contenido han sido vanguardistas; SOHO ha tenido grandes editores y artículos interesantes. Ella comenta que en ese momento tenían un contenido bien particular y salir en una revista como esa no le generó ningún tipo de crítica, al contrario, ella vio que sorprendió más a la gente pues el hecho de que una persona como ella posara allí, con su fenotipo y sus características que son cero típicas de los prototipos que hoy en día se tienen en cuenta para esta clase de revistas, tuvo un recibimiento de parte de la gente. Para ella no hubo sorpresa porque ella tenía bien claro lo que quería hacer.

Ángel es una mujer echada pa’ lante, por más obstáculos o cosas que se le presenten sigue siendo fuerte y demostrando a las mujeres el valor que tiene cada una. Es una mujer que tiene clara sus cosas, sus proyectos y un gran carisma para ayudar a otras mujeres.

Ha sido emprendedora y realizó un proyecto de empoderamiento femenino. Trabajó mucho con las madres de Soacha, las conoce hace más de seis años y con ellas realizó la música de un documental sobre ellas, a quienes les mataron a sus hijos haciéndolos pasar por los más llamados falsos positivos. Ellas tienen una fundación llamada MAFAPO, las ha acompañado en todas sus luchas y a sus encuentros con la justicia.

También ha trabajado con la Alta Consejería para las Víctimas haciéndole talleres de teatro a mujeres víctimas de violencia. Trabajó con el Centro de Memoria Histórica junto con la compañía de las madres de Soacha en unas actividades que ellas realizaban llamadas el Telar de mujeres. Tuvo la oportunidad de trabajar junto con la compañía de la periodista Jineth Bedoya, quien tiene una fundación llamada NO ES HORA DE CALLAR, cantando en varias de las galas que ha tenido la fundación. Ángel ama trabajar mucho en la función social, le encanta trabajar con mujeres y en todo lo que tenga que ver con víctimas del conflicto armado de Colombia.

Ha sido partícipe de otro tipo de campañas, por ejemplo, contra el maltrato hacia la mujer. “Las relaciones de pareja son muy complejas, pero uno tiene que saber detectar los tipos de violencia”, menciona Ángel. De hecho, es una campaña que trabajó con Profamilia sobre la violencia sexual y física hacia las mujeres, la campaña tenía como nombre A VIVA VOZ, y su función era motivar a las mujeres a que denunciaran. Ella siente que las relaciones son muy diferentes y hay que detectar ese tipo de violencia para no quedarse ahí.

En Colombia, cada 36 horas una mujer pierde su vida por denunciar ante las autoridades el maltrato físico, verbal y psicológico. Según lo indica el periódico EL TIEMPO, son 2.657 casos de mujeres que en los últimos 10 años acudieron ante las autoridades a poner en conocimiento su caso y consecutivamente han terminado asesinadas por sus parejas.

Ángel también ha tenido parejas conflictivas, pero nunca ha llegado a tener un episodio violento ni ha sido víctima de violencia física. A ella en su casa la criaron con conciencia de la integliencia emocional, un tema con el que no todos cuentan. Hay que estar muy preparados para fracasos, abandonos, infidelidades y para cualquier cosa que traiga una relación de pareja, explica.

El empoderamiento femenino es un término que ha nacido a lo largo de la historia porque las mujeres han tenido que batallar mucho frente a la igualdad, “no es un secreto para nadie que a lo largo de la historia a las mujeres les ha tocado abrirse un lugar y un paso en la sociedad. Las mujeres han vivido en unas culturas patriarcales, a mí me gusta cuando las mujeres se sienten líderes y capaces de transformar el mundo”, menciona Ángel.

El mensaje que Diana María Soledad Ángel deja a todas las mujeres es que nunca dejen de soñar, nunca dejen de perseguir su felicidad, sobre todo su libertad, y se refiere a libertad de espíritu y de ser, no a la soledad.

“Estando acompañado se debe ser más libre aún, teniendo pareja se debe tener libertad y libertad de pensamiento. La libertad por encima de cualquier cosa y que se acepten como son, todas las mujeres son hermosas, tienen las mismas cualidades y potencialidades que los hombres, no hay diferencia alguna solo que hay que cambiar un poco la historia”.


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