Facultad de Comunicación Social - Periodismo

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Un análisis sobre las prácticas de los bogotanos y sus instituciones ambientales respecto a la apropiación del aire y propuestas para mejorarla.

Estrategia diseñada para la clase de Comunicación Estratégica (séptimo semestre, 2019-2) con el profesor Alejandro Borrero

Preocupados por la contaminación del aire en Bogotá, involucramos a las instituciones ambientales y a los bogotanos para que nos apropiemos del aire y se mejore la calidad de vida de los ciudadanos a través de estrategias de comunicación y un modelo adaptable, de uso libre y de innovación social.

Según el especialista en temas de ambiente Jorge Melo, de acuerdo con la resolución 2254 de 2017, los contaminantes atmosféricos más nocivos en tema de salud pública son: dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono, ozono, material particulado PM 10 y PM 2.5, especialmente este último ya que debido a su tamaño microscópico, minúsculo, no solamente puede afectar sus pulmones sino que atraviesa la barrera pulmonar ingresando al torrente sanguíneo causando enfermedades, no únicamente de tipo respiratorio, sino también, cardiovasculares y cerebrales.

De esta manera, la contaminación proviene en su gran mayoría de actividades que tienen que ver con la combustión, es decir que las personas que viven cerca de zonas donde hay una gran cantidad de industrias y/o gran paso de vehículos son los que más están expuestos a enfermedades como el asma, bronquitis, cáncer de pulmón, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, más conocida como EPOC, en tanto a enfermedades cardiovasculares, también tiene que ver con paros cardíacos, accidentes cerebrovasculares, y con respecto a enfermedades neurodegenerativas como alzheimer y parkinson.

De acuerdo con lo anterior, en Bogotá las posibilidades de desarrollar enfermedades causadas por la contaminación del aire aumentan dependiendo de la zona o localidad en la que se encuentre. Las zonas de alto riesgo son el barrio Carvajal, y Kennedy y Suba y la situación de cada una de las localidades puede variar mensual o semanalmente, dependiendo de la cantidad de emisiones que se generen.

De acuerdo con el testimonio del ingeniero ambiental David Hernández, los mayores contaminantes de la ciudad, además de las industrias, provienen del sector de movilidad ya que utilizan hidrocarburos como fuente de energía. Es por ello, que para mitigar los efectos de su uso, propone que se instaure de manera efectiva el aumento de la cultura en la que los ciudadanos se movilicen por medio de la bicicleta. Con ello se vincula la promoción de una mayor conciencia ciudadana que, por supuesto, debe ir acompañada desde el sector público. Por otra parte, el ingeniero hace énfasis en cómo la contaminación nos afecta de manera dramática la salud y también en la forma en que la calidad del aire modifica la conducta y la convivencia, pues también nos impacta de manera emocional: la contaminación hace que las personas se vuelvan más agresivas en comparación con las personas que viven en lugares rurales con condiciones de calidad de aire óptimas.

En Bogotá se han llevado a cabo procesos con la gestión y operación del aire que están relacionados a la Red de Monitoreo de Calidad del Aire de Bogotá –RMCAB- que permite recolectar información sobre la concentración de contaminantes del transporte y atmósfera. Bogotá cuenta con “monitores de Material Particulado fino, PM 2.5, en once de las catorce estaciones de monitoreo de la Red” (Secretaria de Ambiente, 2017).

Además, los procesos en cuanto a las acciones de seguimiento son el Sistema Integrado de Modelación de Calidad del Aire –SIMCAB, en convenio con la Universidad de La Salle y con el apoyo de la Universidad de la Florida, simula la atmósfera bogotana y predice estados de alta concentración de contaminantes en la ciudad hasta con 24 horas de antelación. Sumado a esto, el Sistema de Alertas Tempranas Ambientales de Bogotá –SATAB-, está “basado en el monitoreo en tiempo real de la RMCAB y la capacidad de pronóstico del SIMCAB para emitir alertas y prealertas de una posible o inminente situación de emergencia ambiental por contaminación atmosférica” (Secretaria de Ambiente, 2017).

Si bien se ha hablado mucho del tema de la contaminación del aire, los efectos negativos que estos tienen en la salud de las personas y en el impacto ambiental, pese a eso no hay estudios o investigaciones que demuestren el impacto mediático que ha generado este tema.

Por otro lado, los actores principales ante la problemática del aire en Bogotá se resaltan los planes de la Alcaldía de Bogotá, que empezó a trabajar en un Plan Integral de Movilidad Sostenible (PIMS) el cual reúne a un grupo de empresas del distrito y privadas con el fin de desarrollar estrategias que reduzcan la emisión de material contaminante causados por el uso de vehículos particulares.

En cuanto a la Secretaría de Movilidad, la institución se pronunció luego de que se declarara la Alerta Amarilla en Bogotá por la precaria calidad del aire. Se propuso tomar medidas preventivas y transitorias para contribuir desde su jurisdicción. Sin embargo, las medidas como el pico y placa extendido para los particulares o para los motociclistas no hacen una contribución significativa a la calidad del aire de manera permanente en la ciudad, es decir, son medidas temporales que no tienen mayor impacto. Se evidencia que los temas de aire están manejados casi que exclusivamente por la Secretaría de Ambiente lo que produce que las otras instituciones no sean parte de una sinergia responsable de acuerdo con la calidad de vida y bienestar de los ciudadanos.

El DAGMA (Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente) es una institución que entre varias funciones también está encargada de velar por la calidad del medio ambiente y así mismo del aire. Sin embargo, entre sus comunicados públicos ha afirmado que por ley debe recibir los casos que se reporten por contaminación del aire como por ejemplo, pintura al aire libre, causada por los talleres, chimeneas de industria y de las actividades caseras sin mayor técnica que contamina. Lo cierto es que la información en cuanto a lo legal no está a la vista y esto debe ser cuestionado por la ciudadanía, es necesario conocer cómo es que este agente del Estado hace presencia y actúa frente a las problemáticas que produce la contaminación del aire.

En cuanto a los actores del sector privado se encuentran las empresas de fabricación y comercialización de sistemas de control de emisiones nacionales e internacionales y los funcionarios de las industrias que tienen sistemas de control para disminuir las emisiones. Por último, está la comunidad que, según el informe del Plan decenal, necesita capacitación en temas relacionados con la calidad del aire de Bogotá. Se recomiendan los talleres de política participativa y de sensibilización, porque los ciudadanos desconocen las normas ambientales y las instituciones que se encargan de controlar la contaminación del aire. Además, estos actores son los involucrados y más afectados, por eso la necesidad de la pedagogía para crear espacios adicionales de educación mediante el uso de medios masivos de comunicación. Resulta importante la creación de campañas para la descontaminación, dar a la comunidad mayores herramientas que permitan que la ciudadanía pueda conocer de mejor manera el problema de calidad del aire de la ciudad así como las soluciones propuestas por el gobierno local.

De las 50 encuestas aplicadas por nuestro equipo a ciudadanos, un 18% asegura conocer poco o nada acerca de esta problemática, mientras que el otro 82% además de conocer la problemática, relaciona causas y consecuencias de la misma. Del total, 35 personas consideran que el uso de vehículo particular contamina más el uso de transporte público y un 34% de los encuestados reconoce que hace uso de este medio de transporte incluso cuando no es necesarios.

El 28% de nuestros encuestados reconocieron de manera abierta no aportar en la disminución del impacto ambiental y un 30% relacionó este aporte al uso de transporte público. El otro 42% aseguró tener prácticas ecológicas no relacionadas directamente con el cuidado del aire: reciclar, uso de energías alternas, etc. Esto podríamos contrastarlo con el 8% del total que dice conocer las iniciativas que pretenden mejorar la calidad del aire. 14 personas aseguran conocer muy poco, mientras que el otro 64% asegura tener muy poca información de las mismas. Lo que resulta evidente cuando vemos cómo se entiende el cuidado del aire reduciendo las prácticas a uso de transporte público o compartido.

La concientización de esta problemática parece ser una oportunidad sobre la que se puede trabajar en diferentes áreas: colegios, universidades, empresas. Y desde distintas formas no necesariamente relacionadas directamente con el medio ambiente (como el teletrabajo). La apropiación de esta problemática y su resolución debe abordarse desde sectores y áreas que lo permitan con iniciativas de prevención.

También se realizaron encuestas a 10 conductores para determinar cuál era el mantenimiento y el cuidado que le realizaban a su vehículo, su conocimiento acerca de la contaminación que sus vehículos proporcionan al medioambiente y a qué soluciones podrían recurrir. El 70% de los encuestados se encuentran en la categoría B1 de las licencias de conducir, lo que significa que manejan alguno de estos tipos de vehículos: Automóviles, motocarros, camperos, camionetas, vehículos cuatromotor y microbuses de servicio particular. El 70% hacen la revision tecnomecanica cada año. El 60% cambia de vehículo de 2 a 5 años o más. Y el 60% usa gasolina corriente.

El 60% de los conductores pasan de 2 a 4 horas en su auto. El 60% considera que los carros son los que más contaminan el aire. Hablando de las acciones, o soluciones, que ellos proponen para mejorar la calidad del aire; en su mayoría proponen mitigar el uso de vehículos particulares y sustituir esta acción por medio del uso de la bicicleta, el transporte público o trasladarse a pie; otros, proponen hacerle el mantenimiento al carro y revisar sus emisiones más seguido, usar combustible limpio, hacer control a las fábricas y a los buses de transporte público, y comer menos carne.

Esto significa que la mayoría de los encuestados son de clase media, y toman las medidas necesarias para que sus vehículos estén en buen estado, y cumplan con los parámetros de seguridad y emisiones. También pasan demasiado tiempo en sus vehículos y consideran que los carros son los causantes mayoritarios de la contaminación. En su mayoría las soluciones propuestas van dirigidas hacia opciones alternativas que no requieran el uso de automóviles.

Además, las entrevistas en profundidad con los ingenieros ambientales Luz Carrillo y Rafael Solano arrojaron resultados útiles para el diseño de nuestra estrategia. Ambos concuerdan en que los ciudadanos pueden contribuir al mejoramiento del aire por medio del uso del transporte público, medios de transporte eléctricos, que los compañeros de trabajo usen el mismo vehículo y disminuir el uso del carro particular. Así mismo, reducir el uso de pesticidas y controlar las emisiones de gases que afectan el aire.

Destacan que las iniciativas que se implementen deben estar relacionadas con dar a conocer a la comunidad y las empresas la forma en que se puede cumplir con las normas para cuidar el aire; incentivar a las empresas para reducir las emisiones; establecer días sin carro en las principales ciudades e incentivos a los trabajadores que lleguen en medios de transporte que no contaminen el aire como carros motos y bicicletas.

En cuanto al cuidado del aire ambos afirman que este impacta en la salud de las personas como los problemas respiratorios e intoxicaciones por inhalación y consideran es indispensable la creación de conciencia para que los ciudadanos conozcan las consecuencias de una baja calidad de aire porque los ciudadanos pueden hacer una gran diferencia. Además, resultan claves, las alianzas con entes territoriales y gremios ambientales que permitan desarrollar actividades para promocionar y difundir campañas de educación ambiental.

Por último, destacan la importancia de apropiarse del aire ya que sin una buena calidad de vida se pueden tener problemas respiratorios y de otros tipos que disminuyen el bienestar de los habitantes de una ciudad como Bogotá. Debemos ser más preventivos y menos correctivos en cuanto al cuidado del aire para las futuras generaciones, debemos ser conscientes y buscar alternativas sostenibles y sustentables para protegerlo.

Navegue por los componentes de esta estrategia haciendo clic en la siguiente imagen:

 

 

 


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