Facultad de Comunicación Social - Periodismo

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¿Dónde estábamos?

En La Soledad, Casa E Borrero es un refugio cultural donde el arte une a la comunidad y despierta emociones.

Editado por: profesora Estefanía Fajardo De la Espriella

Reportaje realizado para la clase de Introducción al lenguaje periodístico (Tercer semestre – 2022 II), bajo la supervisión del profesor David Mayorga.

Casa E Borrero es más que un teatro; es un faro de esperanza en el barrio La Soledad. Para algunos vecinos, representa una pérdida, mientras que para otros es un refugio de alegría y creatividad. Para mí, es un símbolo de transformación, ya que he vivido frente al Park Way, un lugar que ha cambiado radicalmente desde mi infancia. Recuerdo cuando este sector era solo un parqueadero; ahora, es un espacio vibrante donde las familias disfrutan del sol y de la buena comida. Desde que tengo dos años, he sido testigo de cómo el arte ha revitalizado nuestra comunidad. 

El rumor de que se abriría un teatro en el barrio me emocionó profundamente, pues siempre he sido fan de la actuación. Cuando finalmente Casa E Borrero abrió sus puertas, supe que la dueña era Alejandra Borrero, una actriz a la que veía en la televisión junto a mi abuela. Verla tan cerca, en la tienda, la farmacia y los restaurantes de la zona, llenó mis días de admiración. Al principio, el teatro no atraía mucho público. Alejandra me contó, entre risas: “Cuando llegamos aquí al barrio y comenzamos a organizar la casa para abrirla, un montón de señores mayores vinieron a preguntar: ‘¿Qué es lo que van a hacer aquí?’, como si fueran nuestros padres”. En las primeras funciones, las luces de las casas estaban apagadas a las 8 de la noche; no había ni un alma en la calle. Sin embargo, cuando le mencioné la impresionante transformación del barrio, su rostro se iluminó: “¡Cierto que sí! Con la llegada del teatro han emergido otros espacios de cultura y entretenimiento alternativo”. 

Alejandra no se limita al teatro de comedia ni al comercial; su visión del arte va más allá. Es activista contra la violencia de género y cree firmemente que el arte tiene el poder de provocar emociones y reflexiones profundas. Al preguntarle en qué momento se dio cuenta de que podía abordar estos temas a través del arte, me compartió una experiencia conmovedora: “Cuando trabajé en una obra sobre abuso sexual infantil, vi lo que le producía al público, especialmente a las niñas en el escenario. Recuerdo a una niña que, desde el principio, empezó a llorar. Tuvimos que hacerle una intervención y descubrimos que su tío la había violado y que había vivido historias brutales. Desde ese momento, comprendí el valor del arte para tocar estos temas tan difíciles y vergonzantes. Cambiamos el programa de mano que teníamos y lo convertimos en una cartilla informativa sobre el abuso sexual infantil. Fue impresionante ver que no dejaron ni una sola cartilla. Generalmente, esos programas quedan tirados, pero esta vez no se deshicieron de ellas”. 

Ese día que nos encontramos, estaba realizando una lectura del informe final de la Comisión de la Verdad. El informe abordaba actos crueles e inhumanos que habían sufrido las mujeres y también la historia de las mujeres victimarias. Estaba acompañada de la comisionada de paz y la embajadora de Suecia. En un desgarrador relato sobre cómo habían enterrado vivo al hijo de una guerrillera, su voz se cortó: “¿Dónde estábamos nosotros, la sociedad civil y los periodistas, que muchas veces revictimizaron a las mujeres y a los jóvenes? Lean el informe final. Nosotros, que vivimos en la ciudad, apagamos los televisores cuando salía una masacre, sin saber cuántas más personas no vivieron”. 

Casa E Borrero no solo ha revitalizado el barrio; también ha abierto un espacio para la reflexión y el cambio social. A través del arte, Alejandra y su equipo han logrado tocar temas difíciles, convirtiendo su teatro en un lugar de sanación y conciencia. Es un recordatorio de que el arte puede ser una herramienta poderosa para el cambio, y que, a veces, una sola persona puede transformar una comunidad.