Monserrate, santuario en la cumbre
Descubre la historia, la fe, los mitos y las curiosidades que hacen de Monserrate mucho más que un mirador.
Editado por: Juliana Sofía Guevara Borbón
Reportaje realizado para la clase de Taller de géneros periodísticos, (Cuarto semestre – 2024 l), bajo la supervisión de la profesora Estefanía Fajardo de la Espriella.
Monserrate, con su imponente altura sobre Bogotá, se encuentra en la cordillera Oriental a una altitud de 3,152 metros de altura sobre el nivel del mar. Su camino, compuesto por 1,605 escalones, conduce al santuario ubicado en la cima, desde donde se puede apreciar una impresionante vista panorámica de la ciudad. Miles de bogotanos, peregrinos y extranjeros suben a apreciar este lugar por su gastronomía, atractivo natural, fe religiosa y deporte. Se puede ascender al cerro por el sendero peatonal, por teleférico aéreo o por funicular terrestre.
Historia, un paso hacia el pasado
El cerro de Monserrate, al igual que el de Guadalupe, siempre tuvo gran importancia para los muiscas, las tribus aborígenes que habitaron esta región. Según algunas historias, los muiscas se referían a estos cerros como «Pie de Abuelo» y «Pie de Abuela», respectivamente. El cerro de Monserrate era conocido por ellos como el «Cerro de las Nieves», debido a que con frecuencia estaba cubierto de nubes, lo que le otorgaba un aire misterioso y lo convertía en un lugar sagrado. Este cerro era un centro religioso y de peregrinación para los muiscas e indígenas, un sitio de profunda veneración espiritual.
Sin embargo, la llegada de los españoles transformó este lugar en un campo de disputa entre los conquistadores y los indígenas. Reconociendo la importancia espiritual del cerro, los españoles se apropiaron de él como parte de su proceso de evangelización, removiendo todos los elementos simbólicos de los muiscas y colocando allí una ermita, una pequeña capilla que marcó el inicio de la devoción católica en Monserrate.
Con el tiempo, dejó de ser una ermita y se convirtió en un santuario. «Esta es la tercera renovación, convirtiéndola en un santuario. Esta iglesia está desde 1940, más o menos. Este cerro adquiere su nombre principalmente por la Virgen, una Virgen que está en Barcelona llamada Nuestra Señora de Montserrat, y ya cuando traen al Señor Caído, se hace la basílica y se convierte su nombre al Señor de Monserrate. Pero en realidad, Montserrat es la Virgen Morena que se encuentra en la capilla»; cuenta Javier Díaz, acólito sacristán del santuario de Monserrate, quien lleva 7 años en este lugar. Diaz resalta que el hecho de poder colocar un templo en una montaña es para estar más cerca de Dios, ya que un lugar elevado siempre será el lugar privilegiado para el encuentro con Dios.
Un camino hacia la fe
Para muchas personas, Monserrate es un destino sagrado en el que la fe católica se manifiesta en todos, desde niños hasta adultos, que buscan acercarse más a Dios. Muchos de ellos suben descalzos o de rodillas como acto de penitencia, con la esperanza de que sus pecados sean perdonados, para ganar la indulgencia, por promesas cumplidas, por peticiones personales o simplemente para purificar el alma y renovar la fe. Este acto de sacrificio y devoción convierte la experiencia en algo profundamente personal y fundamental.
“Toda mi vida he sido católico y moriré católico. Subí Monserrate hace aproximadamente 20 años de rodillas con mi hija mayor, que en ese momento tenía 2 años”, cuenta Miguel Olaya, quien tiene 52 años. En ese entonces, fue por una petición de salud. “Me propuse hacer eso como sacrificio para pedir por eso. Tenía más o menos 30 años. Fue una experiencia muy dura porque el camino no estaba arreglado. Subir de rodillas implica cansancio físico y desgaste. Iba con mi hija sobre mis hombros. Todo eso representa un sacrificio también mental, porque hay momentos en los que tu cuerpo te dice que ya no puede más. Llevarla a ella conmigo siempre fue mi motivación, me recordaba por qué lo estaba haciendo. Al final, se logró. Hice algunas oraciones, durante el camino recé algunos rosarios, comunicándome con Dios y agradeciéndole por mi hija, pidiendo que se recuperara. Mi pequeñita en ese momento tenía problemas de asma y del corazón, y, pues, uno de padre siempre quiere lo mejor para sus hijos. Yo tenía que recurrir a mi fe, que es todo lo que tenía en ese momento.”
A medida que se va subiendo, se encuentran diferentes peregrinos, cada uno con una historia y un motivo único para estar allí, pero todos con la misma intención. Es un momento que permite reflexionar, conectarse con uno mismo y con Dios. Cada persona elige una promesa de fe, como subir de rodillas o descalzo al santuario, escalar el cerro con los ojos vendados, o visitar el santuario los domingos a primera hora. Existen muchas promesas que se le hacen al Señor de Monserrate y a Dios con el fin de conseguir su sanación.
Curiosidades, entre la aventura y los mitos
Monserrate no solo es un lugar religioso; también es escenario de diversas actividades como el deporte, los mitos, las tragedias y otros acontecimientos. El cerro, al estar a una altura considerable, se presta para muchas actividades. En 1985, un deportista de alto riesgo, Harry Warner, atravesó una cuerda tendida entre el cerro de Monserrate y el cerro de Guadalupe, realizando equilibrio y logrando cruzar con los ojos vendados. Este acontecimiento se repitió en 2023 con Jaan Roose.
El cerro era un lugar llamativo, especialmente entre los años treinta y cuarenta, era un sitio de adoración para los Muiscas, quienes realizaban sacrificios en su cima. Durante esta época, muchas personas tenían la falsa creencia de que las huacas más grandes de Bogotá estaban en el cerro de Monserrate. Esto llevó a que fuera común ver a huaqueros de la ciudad escarbando en busca de tumbas indígenas que pudieran contener vestigios de oro u otros tesoros. Estas excavaciones se realizaban siempre de noche, cuando en el cerro no había personas, lo que ha contribuido a forjar la misteriosa historia nocturna de Monserrate.
“Desafortunadamente, es un lugar famoso, en el que muchas personas han utilizado la falda del cerro, que está ubicada en la parte alta del Parque Nacional, para perpetuar violaciones. Han sido muchos los casos de violaciones y asesinatos que ocurren en el cerro. Existen múltiples historias de personas que, al no utilizar el sendero, se desvían y quedan pérdidas durante días. Es un lugar en el que la señal es muy baja, por lo que, cuando las personas se pierden, quedan incomunicadas”, nos relata Juan Camilo Bautista, docente en filosofía y ciencias sociales.
En cuanto al asesino serial conocido como “El Monstruo de Monserrate”, quien confesó haber asesinado a alrededor de 100 mujeres; la mayoría de sus víctimas eran mujeres habitantes de calle, a quienes llevaba a un cambuche cerca del cerro, donde posteriormente se encontraron los cuerpos de varias de ellas.
Entre otros aspectos interesantes, el cerro ha adquirido, especialmente después de la pandemia, una connotación más deportiva que religiosa para las nuevas generaciones. Muchos jóvenes entrenan en el cerro, y en la mañana, cuando está menos concurrido, realizan ascensos y descensos trotando. Se han llevado a cabo actividades deportivas como carreras, descensos en BMX y skate boarding. Hoy en día, Monserrate no es solo un lugar de encuentro religioso, sino también un espacio cultural y deportivo. Las nuevas generaciones se mezclan con las viejas, y juntos continúan dando al cerro la importancia que tiene para Bogotá. El Monserrate de hoy en día es muy distinto al de hace 350 años.
En Monserrate han surgido varios mitos a lo largo de los años. Uno de los más comunes es el de la separación de las parejas; cuando dos personas están comprometidas o planean casarse, suben al cerro y, si esa persona no es la indicada, se dice que definitivamente se separarán. Sin embargo, también hay quienes afirman que, si la persona es la correcta, permanecerán juntos. «Hace más de 60 años, una pareja se prometió que si subían a Monserrate se separarían, y así ocurrió. Desde entonces, comenzó a difundirse el mito de que las parejas que suben a Monserrate terminan separadas», cuenta Héctor Fonseca, nacido y criado en Monserrate.
Otro de los mitos más populares en épocas pasadas decía que el cerro era un volcán adormecido y que, por esta razón, la iglesia había sido construida en su cráter para evitar que hiciera erupción. Esta creencia contribuyó a que Monserrate adquiriera un aura de misterio y poder a lo largo del tiempo.
Acontecimiento
Uno de los acontecimientos más relevantes es el del restaurante Santa Clara, ubicado en Monserrate, pues este tiene una historia significativa. Existen varias versiones sobre su traslado. Una de ellas dice que la casa fue transportada desde París a Colombia en varios embarques. Primero llegó a Barranquilla, luego fue llevada por el río Magdalena hasta Honda. Desde este municipio, fue trasladada hasta Bogotá, a Usaquén, donde permaneció varios años. En 1979, la propiedad fue desarmada nuevamente y subida hasta Monserrate por piezas: unas por funicular o teleférico y otras llevadas a pie por el cerro, hoy en día es un restaurante de comida típica colombiana.
Monserrate no solo representa la devoción de miles de personas que lo visitan en busca de sanación espiritual, sino también es testigo de la mezcla de tradiciones y nuevas costumbres que continúan dando forma a su identidad. Los mitos y las leyendas que lo rodean, junto con los eventos deportivos y culturales que hoy se celebran en su cima, reflejan cómo Monserrate sigue siendo un lugar vivo, lleno de significados y abierto a la interpretación, manteniendo su relevancia en la vida de los bogotanos y visitantes por igual.

Fotografías tomadas por Catalina Vela. Restaurante Santa Clara Monserrate.

Fotografías tomadas por Catalina Vela. Virgen señora de Monserrat, Señor Caído y Santuario de Monserrate.