Facultad de Comunicación Social - Periodismo

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Pétalos de magia viva

En la librería Ansuz, la magia no está en los hechizos, sino en el poder de las flores.

Editado por: profesora Estefanía Fajardo De la Espriella

Crónica realizada para la clase de Introducción al lenguaje periodístico, (Tercer semestre – 2024 ll), bajo la supervisión del profesor Sergio León Ocampo Madrid.

Al entrar en la librería Ansuz, que se encuentra ubicada cerca de la Avenida La Esperanza y a una cuadra y media de la Calle 68, el tiempo parece detenerse. Rodeados de estantes repletos de libros antiguos y un patio lleno de plantas, da la impresión de estar cruzando un portal hacia otro mundo. En el aire flota un aroma a incienso y lavanda, mientras Adriana Perfran, la bruja verde, se mantiene con una mirada pasiva y una energía que no se puede ignorar. 

“Ser una bruja verde es estar conectada con la naturaleza, entender que cada planta y flor tiene un propósito”. En sus palabras se refleja el legado de su abuela, quien le enseñó desde niña que las plantas no solo sanan el cuerpo, sino también el alma. Adriana ha hecho de este conocimiento un estilo de vida, al transformar su librería en un espacio donde la magia de las flores se siente más fuerte. 

“Las flores tienen una magia propia”, dice con seguridad. Durante la entrevista quedó claro que no solo lo dice en sentido figurado: cada pétalo, cada espina y cada aroma llevan consigo una energía que puede sanar, proteger o incluso transformar vidas. A lo largo de la conversación, no solo abrió las puertas de su librería, sino también de un universo donde las rosas no solo simbolizan amor, sino que esconden secretos ancestrales, y donde una orquídea puede convertirse en un talismán de buena suerte.   

Desde su conocimiento, se entiende el corazón de una tradición que mezcla espiritualidad, naturaleza y práctica cotidiana. Un mundo que, para muchos, permanece oculto tras el velo de los prejuicios, pero que aquí se desvela en toda su belleza.  

Una herencia familiar cargada de significado   

“Mi conexión con las hierbas comenzó con mi abuela”, relata Adriana. “Ella sabía para qué servía cada planta. No lo llamaba magia; para ella, era simplemente sabiduría”. Ella creció en un ambiente donde las plantas no solo curaban el cuerpo, sino también el alma. La plaza de mercado fue su primera escuela, y su abuela, fue la maestra que le mostró cómo cada hierba y flor tienen un propósito.   

“Por ejemplo, las rosas son duales”, explica. “Los pétalos rojos representan el amor y la pasión, pero sus espinas se utilizan para proteger y revocar malas energías”, agrega. Esta dualidad parece ser un tema recurrente en sus palabras: una mezcla de luz y sombra, de intención y poder.   

Las flores son protagonistas de la magia   

En la librería Ansuz, las flores ocupan un lugar central. “Una orquídea no solo es hermosa, también es un amuleto de buena suerte”, asegura Adriana mientras señala una planta que decora el patio. “En Colombia tenemos la fortuna de contar con una riqueza infinita de especies. Cada flor tiene un significado profundo y un uso específico en la magia”.  

De todas las flores, las rosas parecen ser las más esenciales en su práctica. “Todo filtro de amor lleva pétalos de rosa. Es una flor indispensable, tanto para rituales como para la sanación emocional”. Además, destaca la manzanilla como una planta sanadora y multifacética. “La manzanilla calma, desinflama y atrae buena suerte. Es un tesoro que cualquier principiante en magia debería conocer.”   

Un camino espiritual malinterpretado   

A pesar de su belleza, Adriana reconoce que la magia sigue siendo objeto de prejuicios. “Muchos piensan que la magia es negra o peligrosa, pero todo depende de la intención. No es la magia lo que tiene color; es el corazón de quien la practica”. Con voz firme, pero tranquila, comparte cómo ha dedicado su vida a desmentir estas creencias.   

Adriana recuerda con especial cariño las lecciones de su abuela, quien le enseñó que cada flor tiene un mensaje y un propósito. “Ella no hablaba de magia; hablaba de sanar, de armonizar. Las flores siempre estuvieron presentes en nuestra vida cotidiana, no como un lujo, sino como un recurso para el bienestar.” 

Pero incluso en un entorno tan natural como el suyo, Adriana ha sido testigo de cómo las flores pueden ser vistas como un medio para fines oscuros. “He tenido clientes que vienen buscando recetas para lastimar a otros. La gente no entiende que las flores no hacen el mal; son nuestras intenciones las que definen el resultado.” 

A pesar de los prejuicios y las tergiversaciones modernas, sigue fiel a su propósito de educar. “Quiero que la gente se acerque a las flores con respeto, que aprenda a entenderlas. No son simples adornos ni ingredientes mágicos. Son seres vivos que nos ayudan a encontrar balance y conexión”. 

La librería Ansuz no es solo un lugar de aprendizaje, sino también un espacio para reconectar con la espiritualidad. “En este mundo moderno, nos hemos alejado de la naturaleza y de nosotros mismos. Las flores y las plantas son un puente para volver a ese equilibrio».  

El poder transformador de las flores   

Adriana cierra la conversación con una reflexión inspiradora. “La magia no es más que el poder de la intención. Las flores, con su energía única, nos ayudan a canalizar ese poder. No se trata de hechizos elaborados, sino de aprender a escuchar y trabajar con la naturaleza”, afirma.   

“Las flores no solo son belleza; son maestras silenciosas. Nos enseñan a sanar, a proteger y a amar con intención”, dice con una voz cargada de una calma que parece impregnar el aire. Al salir de la librería, con el aroma de lavanda e incienso todavía perfumado en la ropa, queda un recordatorio de que la magia no está en un hechizo, sino en la conexión que se decide cultivar con el mundo natural.