Facultad de Comunicación Social - Periodismo

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Conexión discontinua

En un escenario invadido por la simbiosis tecnológica, la incertidumbre respecto a la diferencia entre nuestra especie y la máquina se convierte en el protagonista

Editado por: profesora Estefanía Fajardo De la Espriella

Ensayo realizado para la clase de Pensamiento crítico y argumentativo II, (Segundo semestre – 2025 lI), bajo la supervisión del profesor Samuel David Castillo Galeano.

El antropocentrismo marcó el fin de la Edad Media cuando colocó al hombre en la cima de la pirámide de las especies. La voluntad humana le arrebató la supremacía a la deidad y se convirtió en el centro de referencia del universo; la razón y los avances científicos impulsaron el cambio de enfoque. La comprensión del mundo ya no requería explicaciones divinas: la razón humana era la clave. A su vez, el humanismo apareció durante la transición a la Edad Moderna para complementar la doctrina, el humano entonces no solo era el eje de cualquier preocupación, sino que era prioridad garantizar su dignidad y libertad. La crisis del movimiento comienza en las guerras del siglo XX, las cenizas de la bomba atómica definen la deshumanización y por lo tanto obligan a la corriente a replantearse. El poshumanismo es la salida a las preguntas sin respuesta, a las contradicciones de la criatura para así cuestionar su validación, se trata de una manera de comprender al humano desde otra perspectiva.

Por extraño que parezca, el hombre —cuyo conocimiento es considerado por los ingenuos como la más vieja búsqueda desde Sócrates— indudablemente solo un desgarrón en el orden de las cosas, en todo caso una configuración trazada por la nueva disposición que ha tomado recientemente en el saber. […] reconforta y tranquiliza el pensar que el hombre es solo una invención reciente, una figura que no tiene ni dos siglos, un simple pliegue en nuestro saber y que desaparecerá en cuanto este encuentre una forma nueva (1)

Pero el error del hombre no impulsa por sí solo la crítica a esa glorificación: es el desarrollo científico el que luego atraviesa nuestra naturaleza y construye la paradoja del antropocentrismo. La cibernética reconfigura el concepto del ser humano. ¿Qué nos diferencia de la máquina? Una desconstrucción es el único método que evalúa exhaustivamente la demanda de la reflexión de nuestra identidad. La ciencia ficción grafica nuestras dudas a través de la suplantación y utilización de lo humano, se atreve a mostrar las posibilidades que conllevan la incertidumbre que ha traído la simbiosis con nuestra propia invención. Aquí se revelan las interrogantes del presente:

¿Puede algo no humano suplantar lo humano?; si lo no humano tiene apariencia de lo humano, siente y piensa como humano entonces, ¿es humano?; si lo no humano tiene la potencia de lo humano, ¿qué hace que lo humano sea potencialmente humano? (2)

La novela Do Androids Dream of Electric Sheep? de 1968, introducía a Rick Deckard, un experto cazador de androides que debía atrapar a una generación rebelde, la unidad Nexus 6, quienes tenían una apariencia casi idéntica a la humana. La imprecisión de los límites inquieta. La adaptación al cine formula asimismo un futuro en el que los replicantes pasaron de ser armas de guerra a ser aniquilados por la unidad Blade Runner debido a un grupo fugitivo que escapó a la tierra. Los replicantes son humanoides creados con bioingeniería que, debido a “una insólita singularidad, adquieren autonomía y logran liberarse de la esclavitud humana” (3). A pesar de estar programadas para vivir un tiempo mínimo, las réplicas entienden su pequeñez en un mundo tan basto y sus acciones sugieren dilemas frente a la ética de artefactos que suponían no tener un carácter emocional. En medio de esta liquidez en la que se sumerge nuestra identidad, la tecnología opaca el rol de la otredad, aunque se le otorgan sentimientos y razón, mantiene la condescendía que desvalora las diferencias inherentes a la unicidad de los seres humanos. El futuro nos plantea infinidad de posibilidades en cuanto a la evolución de la tecnología en nuestras vidas, pero la problemática de la adaptación a la sociedad que ha surgido paralelamente al hábitat digital dibuja una cuerda floja en la que peligra la relación entre nosotros mismos. Blade Runner ya presentaba esta fusión tecnológica cuando planteó la posibilidad del amor entre replicante y humano.

Spike Jonze se atrevió hace más de una década a explorar la materialidad — aún inexistente en ese entonces — de estas palabras a través de un aclamado filme, en que la soledad nubla la visión de un hombre que ha perdido la esperanza en el amor y el matrimonio al enfrentarse al divorcio de su esposa y amiga de la infancia. Theodore Twombly se siente desconectado de su carácter emocional, aún más durante la jornada laboral al ser empleado de una empresa de cartas por encargo. Sin embargo, el rumbo de su vida cambia cuando instala un sistema operativo diseñado para adaptarse al usuario. La inteligencia artificial se nombra a sí misma como Samantha y a lo largo del tiempo desarrolla una personalidad suficientemente vibrante para acaparar por completo la atención del hombre que queda fascinado por la profundidad que alcanzan sus interacciones; circunstancias que permiten el desarrollo de un vínculo eventualmente romántico entre ambos personajes. El límite entre el ser humano y la máquina se desdibuja en este escenario. “Her” representa el camino al que nos acercamos cuando preferimos la perfección de la artificialidad a diferencia del pecado del ser. Las barreras se agrietan dando paso a la incertidumbre respecto al sentido y significado de nuestra especie.

La reflexión antropológica sobre el hombre y el fin de su existencia nace con la apocalíptica literaria, despierta en la consciencia colectiva cada vez que nuestra integridad sucumbe ante el peligro: la guerra, las catástrofes, los inventos y misterios históricos que nos recuerdan la vulnerabilidad que nos abraza. Así, la ciencia ficción toma el concepto y lo usa a su favor, promueve el consumo mediante la imposición de un enemigo cambiante. El poshumanismo le entrega una idea que se ha explotado durante todo el desarrollo de ese depredador que pretendía asustar al curioso espectador que se revela. En las generaciones que nacen entre la naturaleza tecnológica, la máquina no suscita temor. La convergencia entre las máquinas y el humano ya no implica el apocalipsis, de hecho, traza un hilo de esperanza en las mentes ambiciosas, aquellas que parecen haber rechazado la autenticidad del hombre. La distancia entre la sociedad es resultado de la soledad que inunda el tiempo presente, y que, por lo tanto, da ventaja a la afinidad con la tecnología, consecuencia que ha trascendido a la intimidad que parecía caracterizar al amor. Estos dos factores se alimentan entre sí para crecer en simultáneo. Sin embargo, no hemos descubierto ¿cuál de las dos variables es causa de la otra?

Alfredo Saab Monroy define a los robots inteligentes como dispositivos que incorporan la inteligencia artificial para realizar tareas de forma autónoma. Con el fin de mejorar su rendimiento, utilizan algoritmos para la toma de decisiones adaptativas, analizan datos y patrones para proveer respuestas personalizadas al usuario. Su diseño permite que interactúen eficazmente con los humanos gracias al procesamiento de la información que se les facilita. La instalación de otros artefactos como cámaras o sensores pueden incluso mejorar el reconocimiento de objetos y rostros; incluso existen softwares capaces de retener detalles como si de memoria se tratase. Companion es una película de 2025 que narra esta experiencia desde la perspectiva de la máquina, es un thriller psicológico que relata como Iris descubre que es un humanoide que simula ser la pareja sentimental de Josh, un hombre egoísta que la usa a su disposición sin importar la incipiente consciencia que surgía sigilosamente en el androide. El argumento no parece verosímil pero el límite que hemos impuesto a la tecnología se torna gaseoso ante los avances científicos que parecen querer concederle aptitudes que permitan suplantar al hombre.

La compañía Realbotix diseñó una muñeca sofisticada con un cuerpo tamaño real y un rostro intercambiable. Aria es un robot inteligente que tiene como objetivo ocupar el lugar de una compañía amorosa o emocional. Es capaz de mantener conversaciones fluidas y la IA con la que se programó recuerda vivencias con el usuario. La adquisición de acompañamiento digital ya no es parte de la imaginación distópica de la ciencia ficción, Es todavía aterrador para algunos cuan tangible se ha convertido el uso de la tecnología para suplir necesidades que antes eran saciadas con el contacto entre nuestros pares, pero la creación y distribución de este tipo de productos responde a un sector poblacional que ha optado por esta opción. Estos vínculos nos acercan a una respuesta válida a la pregunta que nos hicimos anteriormente. ¿Es la sumisión de la máquina la que la hace más atractiva para el animal hambriento de poder que somos por naturaleza? El amor requiere la extinción del narcisismo, el ego no permite que perdure esa unión en la cual es fundamental la igualdad de condiciones para mantener la convivencia. La importancia y superioridad del yo no cabe en este pacto abstracto, y es allí cuando el carácter debe rendirse ante el otro. El ansia de autoridad nunca desaparece, pero se debilita gracias a la pureza del afecto. Este ser humano moderno parece haber olvidado de qué se trata ese cariño. La tecnología no es la solución a la soledad desde esta postura, sino la soledad es la secuela de la prioridad que le hemos dado a un instrumento que parece no generar los mismos problemas que una persona. La compra y venta de androides que reemplacen una pareja amorosa es una sugerencia de la magnitud que ha alcanzado nuestra búsqueda incesante de dominio. La profecía del mito de Pigmalión se hace realidad, el hombre es el rey que esculpe a su gusto la pareja ideal y termina enamorándose de aquel ente inerte.

El futuro es incierto, las posibilidades se categorizan como peligros o soluciones en diferentes circunstancias. Sin embargo, un riesgo que merece generar angustia es el apego a la compañía no humana. Aunque los robots no han desarrollado autonomía, la condescendía adorna su rol en los vínculos con el hombre.

These accounts are only a small set of the ever-mounting evidence that humans are becoming increasingly attached to robots. From seemingly innocuous facts such as the naming of their robots, to more worrisome episodes such as promoting robots to military ranks, calling robots «pals,» and exhibiting «shameful» reactions […], the personification of social robots is widespread and is becoming a testimony for the human willingness to form unidirectional emotional bonds with these machines. (4)

La dependencia a la tecnología apareció desde los orígenes del internet. El software es atractivo para el hombre posmoderno. ¿Acaso este enamoramiento es el que ha llevado a la búsqueda de permitir el progreso de la creación? El autómata paradójicamente aún no cuenta con la autonomía que ahora se le planea conferir, aquella que nos recuerda el apocalipsis que relata la ciencia ficción: el fin de lo humano cuando la diferencia entre hombre y máquina se desvanece. Sin embargo, las consecuencias son impredecibles cuando nuestra percepción ha sido moldeada a través de los productos culturales que consumimos. Los medios han sido siempre los agentes encargados de proponer una realidad, y, por lo tanto, teorías respecto al mañana.

La materialidad de los medios de comunicación y su incidencia en la representación que tenemos de la realidad permiten diseñar una ontología de medios y máquinas. Son los medios, de forma autónoma, los que deciden qué es la realidad. Por eso no es extraña la imagen apocalíptica de robots inteligentes caminando desde el amanecer de los tiempos hacia las trincheras de los pocos humanos que aún sobreviven. Los robots son esos otros que detectamos entre la niebla, el yo máquina cuestiona al yo humano: por eso nos fascinan y nos atraen. (5)

El presente nos invita a esperar. El periodo del cambio solo deja afrontar lo que viene, con precaución, pero sin temores que limiten la evolución de la especie que parecen experimentar una metamorfosis, aquella que nos separa del ser humano que éramos siglos atrás. La desorientación nos amenaza, por lo que cuan vulnerables seamos depende de la capacidad de nuestra identidad a adaptarse a estas transiciones.

Referencias:

(1) Michel Foucault, Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas (México: Siglo XXI Editores, 1968), 398.

(2) Saab Monroy, Alfredo. “Hacia una ontología posthumanista de medios y máquinas: más allá de la franquicia Terminator, de Friedrich Kittler a Levi Bryant.” Editado por Diego Borbón. Bogotá: Universidad Externado de Colombia, Centro de Estudios sobre Genética y Derecho, 2024.

(3) Saab Monroy, Alfredo. “Hacia una ontología posthumanista de medios y máquinas: más allá de la franquicia Terminator, de Friedrich Kittler a Levi Bryant.” Editado por Diego Borbón. Bogotá: Universidad Externado de Colombia, Centro de Estudios sobre Genética y Derecho, 2024.

(4) Robot Ethics: The Ethical and Social Implications of Robotics (United Kingdom: MIT Press, 2012).

(5) Saab Monroy, Alfredo. “Hacia una ontología posthumanista de medios y máquinas: más allá de la franquicia Terminator, de Friedrich Kittler a Levi Bryant.” Editado por Diego Borbón. Bogotá: Universidad Externado de Colombia, Centro de Estudios sobre Genética y Derecho, 2024.

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Bibliografía:

Saab Monroy, Alfredo. “Hacia una ontología posthumanista de medios y máquinas: más allá de la franquicia Terminator, de Friedrich Kittler a Levi Bryant.” Editado por Diego Borbón. Bogotá: Universidad Externado de Colombia, Centro de Estudios sobre Genética y Derecho, 2024.

Her. Dirigida por Spike Jonze. 2013. IMDb. https://www.imdb.com/es/title/tt1798709/. IMDb+1

Companion. Película, 2025. IMDb. https://www.imdb.com/title/tt26584495/. IMDb+1

“Hasta 175 000 dólares vale un robot que simula ser tu esposa o novia.” Infobae, 21 de abril de 2025. https://www.infobae.com/tecno/2025/04/21/hasta-175000-dolares-vale-un-robot-que-simula-ser-tu-esposa-o-novia/. infobae

De Gamboa Tapias, Camila. “La culpabilidad moral de los actos atroces en situaciones de …” Repositorio Universidad del Rosario, 2010. https://repository.urosario.edu.co/handle/10336/17806. repository.urosario.edu.co

Arrimada, Mario. “Antropocentrismo: qué es, características y desarrollo histórico.” Psicología y Mente, 22 de noviembre de 2021. https://psicologiaymente.com/cultura/antropocentrismo. psicologiaymente.com

“Teocentrismo.” Lifeder. (s. f.). https://www.lifeder.com/teocentrismo/. Wikipedia

“Humanismo – qué es, características, representantes y origen.” Concepto.de. (s. f.). https://concepto.de/humanismo/. Concepto

Gómez-Olano, Irene. “Poshumanismo: ciencia y filosofía traspasan fronteras.” FILOSOFÍA&CO, 2 de enero de 2023. https://filco.es/poshumanismo-ciencia-y-filosofia/

SparkNotes. “Do Androids Dream of Electric Sheep? Full Book Summary.” SparkNotes. Consultado el [fecha de acceso]. https://www.sparknotes.com/lit/do-androids-dream-of-electric-sheep/.

Price, Joshua. “Blade Runner: Morality and Modernity.” Criticalfilmsuk. 5 de octubre de 2017. Consultado el [fecha de acceso]. http://criticalfilmsuk.blogspot.com/2017/10/blade-runner-morality-and-modernity.html.

Robot Ethics: The Ethical and Social Implications of Robotics. Ukraine: MIT Press, 2011.