Facultad de Comunicación Social - Periodismo

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La conexión y el vacío

Aislados del mundo pero hiperconectados con los metaversos, los jóvenes con el síndrome Hikikomori son el síntoma de sociedad enfermas por las presiones de la inmediatez. Sin embargo han hallado en la virtualidad espacios un refugio contra la vida real ¿Cómo funcionan las dinámicas sociales de mundos artificiales?

Editado por: profesora Estefanía Fajardo De la Espriella

Articulo de opinión realizado para la clase de Cibercultura (Cuarto semestre – 2025 ll), bajo la supervisión del profesor Rodulfo Armando Castiblanco Carrasco.

Los nuevos ecosistemas digitales se han extendido rizomáticamente entre las redes de Internet
donde se establecen otras concepciones sobre la realidad y la paradoja de lo ficticio, moldeando
así fenómenos sociales y culturales, al menos desde los contextos contemporáneos de la década
de los 2000. Las formas de vida configuradas por la tecnología también transforman el lenguaje
y los modos de habitar el mundo, generando fenómenos sociales cada vez más complejos e
interesantes. En este espacio nos dedicaremos a comprender el comportamiento desde los
ecosistemas, sobre la comunidad hikikomori.

El síndrome Hikikomori es un trastorno mental relacionado con la ansiedad, el aislamiento social
extremo y voluntario. “Aunque afecta tanto a hombres como a mujeres y puede manifestarse a
cualquier edad, existe una tasa de incidencia mucho más marcada en el caso de los varones y en
personas jóvenes, especialmente en adolescentes y jóvenes adultos”(1). Los afectados se recluyen
en sus habitaciones en completa desconexión con el mundo exterior donde las interacciones
sociales se reducen tanto física como digitalmente y suceden especialmente en entornos urbanos.

El término hikikomori (apartarse/reclusión) fue acuñado por primera vez en Japón a finales de la
década de 1990 desde un contexto científico por el psiquiatra Tamaki Saito en su libro Sakateki
Hikikomori Una adolescencia sin fin. El síndrome no se limita únicamente a la cultura japonesa
ya que diversos estudios han demostrado que se trata de un fenómeno global, con casos
reportados en países como Estados Unidos, Australia, Corea del Sur, España y otros contextos
urbanos del mundo. Según el Gobierno japonés, más de 1,46 millones de personas viven en
situación de reclusión social prolongada en Japón (2). A nivel internacional, un análisis actual
estimó una prevalencia global del 8 % de comportamientos asociados al hikikomori, sin
diferencias significativas entre regiones de Asia y Occidente (3).

Los hikikomori evitan a toda costa el contacto con la familia y los seres cercanos; abandonan los
estudios, el trabajo y las actividades rutinarias como el aseo personal. Sin embargo,
ocasionalmente se enfrentan el exterior para cubrir necesidades básicas, eligiendo horarios poco
concurridos para que el contacto social sea mínimo. Las razones por las que se desarrolla el
síndrome en los individuos se relacionan con malestares sociales más amplios: conflictos
sociales y personales, decepción familiar, rechazo o acoso escolar. La población hikikomori
juvenil, al menos en Japón, pertenece en su mayoría a la clase media alta y hace uso de la
tecnología principalmente para sobrellevar la exclusión. Muchos hikikomori encuentran un
refugio en las tecnologías y podríamos afirmar que, aunque se trate de aislamientos sociales, aún
se mantienen vinculados al contacto del mundo exterior (sociabilidad secundaria) si se analiza
desde los ecosistemas digitales como redes vivas. Véase como el uso excesivo de las tecnologías
aumenta la tendencia de adicción y el fenómeno hikikomori según un estudio de la universidad
James Cook de Australia: “la adicción tecnológica, la depresión y los factores de riesgo
hikikomori se correlacionan positivamente con las tendencias de aislamiento entre los adultos
jóvenes” (4).

Si planteamos nuevamente que los entornos digitales se pueden considerar como espacios
vitales, similares a la naturaleza orgánica, podríamos afirmar que los individuos hikikomori se
pueden definir como ermitaños en el mundo orgánico y se trata entonces de seres vivos en la red
en un sentido distorsionado. “Originalmente, el síndrome de hikikomori surgió como un
fenómeno offline […] porque, en el momento de la investigación inicial, internet aún no estaba
tan desarrollado ni extendido como lo está hoy…”5 Ahora veremos cómo no solo la
comunicación se ve alterada, y de qué manera el metaverso y la red viva integra a los hikikomori
en nuevas dinámicas sociales y culturales, sino que también, ahora estudiaremos a hikikomoris
modernos y cibernéticos.

En análisis anteriores habíamos establecido que, sin duda alguna, la hiperconectividad, la red
viva y las ecologías digitales se tratan, nada más ni nada menos, de paradojas sobre estar dentro
de una red, pero desconectado de su mundo orgánico. Es relevante para nuestro análisis retomar
las ideas sobre la red viva y la metáfora de la naturaleza si queremos entender el trastorno
hikikomori desde comportamientos naturales. “Internet también es un vástago, un fruto, una
excrecencia de la actividad específica de la especie Homo sapiens”(6). Internet es un método más
contemporáneo de comunicación, algo netamente propio del ser humano cuya intención se basa
en comunicarse ampliamente, según J. Smith. Ahora bien, teniendo en cuenta que se trata de un
indicio de lo natural, el comportamiento de quienes interactúan en ese ecosistema se enfrenta a
otros métodos de comunicación, un tanto distantes de los tradicionales, con otros lenguajes y
normas sociales. “Este cambio ha llevado a algunos investigadores a describir una nueva forma
de «Hikikomori digital», en la que el aislamiento social no implica necesariamente una ausencia
total de comunicación, sino más bien una reconfiguración de las relaciones dentro de los
espacios virtuales”(7).

Se puede inferir entonces que el aislamiento hacia las relaciones de vida orgánica no repercute
del todo en el actuar dentro de la red viva artificial; sin embargo, obsérvese cómo el individuo ha
de empaparse de contextos socioculturales si quiere relacionarse coherentemente dentro de las
redes a las que desea acceder. Definir el comportamiento del hikikomori como algo “natural” de
Internet, (el medio para conectar con el mundo real), suena más bien a un estilo de vida
patológico y disfuncional, a pesar de que Internet ya no se conciba como una simple herramienta.
“Para los hikikomori […], el entorno digital puede servir como un espacio alternativo para la
autoexpresión, la construcción de la identidad y el mantenimiento de formas protegidas de
interacción social, en consonancia con una estrategia deliberada de aislamiento del entorno social
físico.” (8) Se puede afirmar que los hikikomori “viven” en una realidad más alterada, aunque no
del todo exacta, si tenemos en cuenta que la naturaleza misma del ser humano es relacionarse
con los demás seres de su ecosistema. Más bien, definámosla como una derivación de la
naturaleza que habrá de desarrollarse desde la psicología misma. Dentro de lo que nos respecta,
las relaciones sociales del fenómeno hikikomori nos dará paso para comprender entonces como
se desenvuelven desde las normas sociales digitales y para ello nos servirá tener en cuenta los
conceptos sobre el metaverso.

Las realidades paralelas han permitido establecer nuevas relaciones entre lo artificial y lo tangible. Lo vemos desde los dispositivos de realidad virtual y realidad aumentada. En este caso, los planteamientos de P. Levy en su libro Cibercultura Informe al Consejo de Europa Cap II La Infraestructura Técnica del Mundo Virtual, se hacen más sólidos sobre la materialización de lo digital y con acceso físico para usuario orgánico. Teniendo en cuenta esto, comprenderemos de modo abstracto el metaverso y sus dinámicas. “El metaverso puede entenderse como un entorno digital persistente, compartido e inmersivo que fusiona las realidades física y virtual.” (9) Nótese cómo el metaverso también constituye una variante dentro del gran conjunto de la red viva, asimilándose ahora desde planos más complejos de uniones físicas y orgánicas. Nuevamente, la interacción y la comunicación son vitales si se quiere entender esta realidad como una forma de vida donde el tiempo y el espacio se quiebran. Si bien esto podría indagarse en otra ocasión, centrémonos aquí en el caso de los hikikomori, para quienes el metaverso representa un espacio de habitabilidad donde la realidad orgánica no restringe del todo su presencia: dejan de ser para
convertirse en otro ser, y entonces se rompe el paralelo entre lo real y lo ficticio cuando se tiene en cuenta que aún se trata del mismo usuario.

“En el metaverso, la interacción social puede ocurrir sin proximidad física, redefiniendo el
sentido de presencia y comunidad” (10) Es común que los hikikomori se encuentren inmersos en
este tipo de espacios, buscando evadir la realidad orgánica y centrarse en la digital como una
forma alterada de mantenerse conectados al mundo real. La JACFA (Japan Community &
Family Support Association) llevó a cabo una iniciativa en la que se buscaban maneras de
readaptar a los hikikomori a la sociedad mediante el uso de metaversos como Second Life, donde
los usuarios participaban en salas de atención virtuales. (11) En este caso, resulta pertinente traer a
colación estas iniciativas en torno a la salud mental y el uso del metaverso por parte de estas
personas, teniendo en cuenta que el fenómeno ya se cataloga como un trastorno. Sin embargo, se
sabe que, en la mayoría de los casos, el uso del metaverso por parte de los hikikomori no está
orientado a la reinserción social, sino a mantener sus relaciones en un sentido distorsionado y
excesivo, como se ha demostrado en diversos estudios.


Referencias

  1. Ciencias de la Salud (2022) Síndrome de Hikikomori: el problema del aislamiento social juvenil, UNIR La
    universidad de internet. https://www.unir.net/revista/salud/sindrome-de-hikikomori/
  2. Cabinet Office of Japan. (2022). Survey on social withdrawal (hikikomori) among people aged 15–64. Government of Japan. https://www.hikikomori-lab.com/en
  3. Kato, T. A., Sartorius, N., & Shinfuku, N. (2024). Epidemiology of Hikikomori: A systematic review and metaanalysis of 19 studies. Current Opinion in Psychiatry. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40016086/
  4. Lin, C., et al. (2025). From Pixels to Isolation: Exploring the Relationship Between Technological Addiction, Depression, and Hikikomori Tendencies. Journal of Mental Health Research, James Cook University Australia. https://researchonline.jcu.edu.au/86147
  5. 5 Hikikomori 2.0: A Mixed Method Investigation to Reconceptualization the Social Withdrawal in the Digital Age. (2024). Introduction, p.2 https://www.mdpi.com/2075-4698/15/9/260
  6. Smith, J. E. H. (2022). Internet no es lo que pensamos: Una historia, una filosofía, una advertencia. Capítulo II: “La ecología de Internet”, p. 99.
  7. Hikikomori 2.0: A Mixed Method Investigation to Reconceptualization the Social Withdrawal in the Digital Age. (2024). Introduction, p. 3 https://www.mdpi.com/2075-4698/15/9/260
  8. Hikikomori 2.0: A Mixed Method Investigation to Reconceptualization the Social Withdrawal in the Digital Age. (2024). Introduction, p. 11
  9. Terry, Q., & Keeney, S. (2022). The Metaverse Handbook: Innovating for the Internet’s Next Tectonic Shift. Wiley. Capítulo II “What is the Metaverse?, p.6.
  10. Terry, Q., & Keeney, S. (2022). The Metaverse Handbook: Innovating for the Internet’s Next Tectonic Shift. Wiley. Capítulo II “What is the Metaverse?, p.14.
  11. SoraNews24. (2022, 21 de julio). Fukuoka support group using metaverse to reach out to hikikomori.https://soranews24.com/2022/07/21/fukuoka-support-group-using-metaverse-to-reach-out-to-hikkikomori/
  12. Terry, Q., & Keeney, S. (2022). The Metaverse Handbook: Innovating for the Internet’s Next Tectonic Shift. Wiley. Capítulo II “What is the Metaverse?, p.22.