La Bioprospección como puente entre ciencia y salud
A medida que exploramos las profundidades del mar, encontramos no solo la biodiversidad invaluable de nuestros ecosistemas, sino también una posible clave para futuros tratamientos médicos. Expertos en biología marina abogan por una mayor inversión en investigación para proteger y aprovechar los recursos marinos de manera sostenible.
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Reportaje realizado para la clase de Taller de géneros periodísticos (Cuarto semestre – 2024 lI), bajo la supervisión de la profesora Estefanía Fajardo de la Espriella .
El mundo marino es un elemento crucial para la vida en el planeta Tierra; ha albergado infinidad de ecosistemas más antiguos que el Homo sapiens y que, a pesar de la globalización y las altas tecnologías, aún no se ha descubierto más allá de sus profundidades o de lo que se permite recorrer al bucear.
“Sabemos más de la superficie de Marte que de las profundidades del mar”, afirma Mónica Puyana Hegedus, bióloga marina y experta en bioprospección marina. Ha dedicado gran parte de su carrera a realizar investigaciones en el Caribe y en proyectos de bioprospección. Lleva aproximadamente 38 años de carrera, trabajando por la conservación y el uso provechoso de los recursos marinos.
Según El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, la bioprospección se define como la búsqueda sistemática, clasificación e investigación de nuevas fuentes de compuestos químicos, genes, proteínas y otros productos que poseen un valor económico actual o potencial, y que se encuentran en los componentes de la diversidad biológica. “Buscamos recursos marinos que principalmente, puedan tener uso en la industria cosmética y farmacéutica, se presentan obstáculos en el proceso, ya que, en Colombia, la normatividad en cuanto al manejo de los recursos naturales es muy difícil”, comenta Mónica.
Estos hallazgos han permitido grandes avances para la medicina, tal vez en las profundidades, está la cura de nuestros males. “Algunas bacterias pueden ser fuente de antibióticos, hay analgésicos que son sacados de organismos marinos. También los compuestos antiinflamatorios provienen de corales blandos”, menciona. Estos avances no implican arrasar la biodiversidad, “tienen mucho más impacto negativo actividades como la minería, la extracción petrolera, el turismo”. Mónica hace énfasis en lo siguiente, “Colombia es uno de los países con más diversidad de fauna y flora, pero más allá de esas estadísticas, ¿para qué nos sirve la biodiversidad?”
El océano es capaz de aliviar el dolor, según Mónica. “El veneno del caracol cono es 200 veces más potente que la morfina, sin los riesgos de la adicción, no se inyecta directamente, solo se administra en el sitio del dolor”. Es veneno en grandes cantidades, pero en pequeñas es un alivio.
Lamentablemente, el apoyo gubernamental no es proporcional a las necesidades de la industria. “Aquí no hay empresa que aguante el tiempo de investigación y la inversión que se necesita. La industria farmacéutica nacional investiga poco y fabrica más”, confiesa. Así mismo, añade que, “la investigación no es una prioridad en nuestro país”. Si fuera posible realizar el cubrimiento marino que se desea, se podría innovar en productos como filtros solares, colorantes naturales, colágeno, productos antienvejecimiento. “Ahora la gente quiere tomar antioxidantes para envejecer bonito, no tener una vejez decrépita, sino ser un viejito chévere”, comenta.
“No hay inversión y, gobierno tras gobierno, hemos visto cómo se ha ido reduciendo la inversión en la investigación marina”, afirma Fabio Gómez, biólogo experto en restauración de ecosistemas marinos y docente investigador de la Universidad Javeriana. Ha trabajado durante más de 30 años en proyectos de conservación marina. Actualmente uno de sus enfoques principales es la restauración de arrecifes de coral, los cuales son una fuente indispensable para los ecosistemas marinos, “toda la fauna marina depende de la vida de los corales”
Quienes viven frente a este paraíso, cuentan con tradiciones que contribuyen a la conservación de los ecosistemas. “Se han hecho unas iniciativas interesantes con el manejo de la pesca artesanal en la región del Pacífico. El conocimiento tradicional de los pescadores en provincias es una cosa espectacular, ellos no manejan lenguaje científico, pero a punta de observaciones y experiencias, se están involucrando en proyectos de conservación de tortugas de corales. Porque es la gente del agua, la gente que conoce su región”. El conocimiento oriundo de las regiones hace distintiva a la biodiversidad colombiana.
Sin embargo, en noviembre de 2020, el gobierno colombiano prohibió la pesca artesanal de tiburones, con el fin de proteger las poblaciones y mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos. Actualmente solo se permite la pesca incidental, lo cual ha afectado a las comunidades costeras que se dedican a la pesca con fines artesanales y de autoconsumo.
Mónica revela que, “en el mercado, ya hay varios productos contra el cáncer con unos mecanismos de administración muy interesantes. Actualmente, diez medicamentos se encuentran en pruebas clínicas y esperan salir al mercado”. A través de su labor como docente y directora en el Área de Ciencias Biológicas y Ambientales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, trata de aportar su granito de arena para que las futuras generaciones que trabajen en la ciencia se den cuenta que en el océano está la cura de algunas enfermedades.
“Con la bioprospección se busca que la naturaleza nos inspire nuevas moléculas”, comenta Mónica. “Se pueden diseñar en laboratorio, pero la naturaleza se sigue inventando unas loquísimas para su supervivencia. O sea, la molécula se obtiene, se caracteriza y los químicos la modifican para hacerla más simple, para hacerla más activa”. Y así sacarle todo su potencial. Por ejemplo: “ácidos grasos que se usan en fórmulas infantiles para el correcto desarrollo del cerebro y fuentes de antioxidantes para mejorar la calidad de la vejez”.
Fabio Gómez a través de “ProCoReef”, una organización basada en alternativas sostenibles e innovadoras para la mitigación y adaptación del cambio climático; se dedica a restaurar ecosistemas marinos y arrecifes de coral por medio de ‘fragmentos de oportunidad’. “Recogemos esos fragmentos que no tienen mucha posibilidad de sobrevivir y los llevamos a una guardería para que puedan crecer y finalmente trasplantarlos”, explica Fabio. “nuestros objetivos están en torno a la recuperación de la biodiversidad utilizable y la adaptación al cambio climático. Es por eso por lo que estamos sembrando corales”. Así mismo, añade que, “tenemos la meta de restaurar el 25% de la cobertura arrecifal deteriorada, especialmente en la biodiversidad utilizada por las comunidades”.
Colombia cuenta con alrededor de 3,208 km de costa, lo que les permite a los costeños y turistas ser testigos de los ecosistemas marinos desde varias ciudades y bahías. Tal vez cada habitante conoce las especies más emblemáticas del país. Son aquellas que, a través de su capacitación, se busca proteger todo un ecosistema y que la gente adquiera conciencia de este. Algunas son:
1. Tiburón martillo:
“Ver los tiburones en Malpelo es uno de los 5 destinos más atractivos del mundo para el buceo”, menciona Mónica Puyana.
“El ser humano es infinitamente más peligroso para el tiburón que el tiburón para el ser humano, toda la vida”, añade.
2. Ballena Jorobada:
“La ballena jorobada llega a al Pacífico colombiano desde el Antártico, migra para tener a sus crías con tranquilidad, ya que las aguas son tranquilas”. Sin embargo, en esa temporada el turismo incrementa para ver sus avistamientos, “no debería ser una experiencia tan masiva, debería manejarse una distancia adecuada”, dice Mónica.
3. Manatí:
“Se trata de proteger porque es un animal muy manso y siempre se encuentra en aguas tranquilas. Es herbívoro”, menciona.
4. Tortugas marinas:
“Las tortugas marinas son muy antiguas, ellas han estado atravesando los mares desde hace miles y millones de años, casi no han cambiado y tienen el mismo ciclo. Viajan de extremo a extremo, vienen a las playas en la misma zona donde ellas nacieron”, afirma Mónica.
5. Arrecife de coral:
“Los arrecifes de coral como ecosistema son importantes para la humanidad por los bienessolo co y servicios que ofrecen. Regulan la estabilidad bioquímica del océano y proporcionan recursos utilizables para las especies”, afirma Fabio.
Transmitir la información para llevar a cabo una patente o el financiamiento de un proyecto, es todo un reto para la ciencia. “Culturalmente, a la gente en Colombia no le interesa la ciencia, somos una minoría. Sería chévere divulgar, pero no le prestan atención a eso”. Así mismo, “a los biólogos no nos gusta mostrarnos, somos conscientes que hay que divulgar más”. Las redes sociales hacen que el contexto académico y el rigor científico no sean importantes en el momento de publicar un contenido y volverlo viral. “Una sociedad que se mueve solo por el consumo de redes sociales y no por la educación, genera un problema más serio porque la gente no es consciente de la necesidad de la conservación ambiental”, comenta Fabio.
“Nunca exploraremos el 100% del océano”, afirma Mónica. Miles de especies quedarán anónimas para el ojo humano, y es inevitable afirmarlo, si los océanos cubren el 70% de la superficie del planeta y es el hogar de cientos de especies que existen miles de años antes que los humanos, lo que nos convierte en huéspedes del Mundo Marino. Por ahora, es indispensable fomentar la responsabilidad social para la conservación y el cuidado de los ecosistemas marinos.
“La gente prefiere ir a un vuelo a la Luna o ir a Marte, en vez de hacer un buceo de profundidad. Y bueno, implosionaron yendo a ver el Titanic. Pero hay cosas más excitantes que ver el Titanic, obviamente.” – Mónica Puyana Hegedus