F*cks News: la filosofía del humor negro colombiano
El humor también puede ser una herramienta directa y sin filtros de la comunicación. ¿Qué tan lejos puede llegar el humor negro? F*cks News es la respuesta.
Editado por: Laura Sofía Jaimes Castrillón
Articulo de Opinión realizado para la clase de Pensamiento crítico y argumentativo II (Segundo semestre, 2024 – I), con el profesor Sergio Arturo González Vargas

El humor en Colombia es multifacético y funciona como una herramienta de comunicación social que pone a prueba la lógica ética de la audiencia en contextos particulares. A diferencia de la comedia, el humor es una estrategia para que algo sea cómico. El humor, se refiere a la capacidad de apreciar y entender lo que es gracioso, mientras que la comedia es un género artístico o literario que se dedica a provocar risas deliberadamente. Aunque tanto el humor como la comedia necesita de la risa, no todo lo que nos hace gracia será producto del humor, pues un humorista no es simplemente alguien que provoca risas, sino quien logra interpretar, elaborar y transmitir situaciones, ideas o perspectivas a través de un enfoque irónico o absurdo de la vida misma.
En Colombia la resiliencia es el método más estratégico para identificar al conocedor de lo que es gracioso, generalmente. Exponentes como Jaime Garzón es el ejemplo más conocido para comprender el humor de resiliencia, con ayuda de sus personajes y críticas políticas subliminales. Sin embargo, en la década del siglo XXI la resiliencia se ha ido adaptando al subgénero de la comedia: el humor negro. Las minorías, la raza, los cultos, la orientación e identidad sexual, la política, la nacionalidad, la etnia etc., son algunos de los temas más frecuentes entre los comediantes de género “pesado” y aunque para una audiencia significativa este género sea bien recibido, la sensibilidad siempre será un factor presente. Un canal de vía streaming conocido como “F*cks News” ha generado una enorme polémica desde los inicios de su transmisión, debido a su estilo provocador y sin filtros. Reconocido por su enfoque de comedia pesada y humor negro, el canal aborda temas sociales, políticos y culturales con una irreverencia que muchos consideran transgresora. Algunos internautas afirman que arrasan con las barreras de la ética y la moral, alegando que sus contenidos a menudo cruzan límites sensibles. En un contexto de constantes tensiones y conflictos, el debate sobre los límites del humor negro cobra mayor relevancia ¿Es posible ser ético en la comedia pesada, especialmente cuando el humorista o el medio intenta abordar realidades difíciles?
Hay quienes afirman que la autenticidad del humor colombiano radica en el manejo deliberado de la doble moral, principalmente. Es decir, el humor nacional se mueve en un ámbito donde los límites de la sensibilidad no influyen estrictamente y es cuando nos basamos en la libertad de expresión y opinión. La comedia al ser un género artístico por supuesto que abre campo en el derecho a entretener sin censura (o al menos eso se cree) por lo tanto, interferir en la sensibilidad del espectador no es un problema para el humorista. Por eso disfrutamos el humor crítico de Jaime Garzón, en teoría su forma de expresar sus pensamientos es una buena estrategia para convencer a una audiencia o una sociedad en este caso. Garzón creía que la sátira y la comedia son las herramientas de comunicación más sutiles para plantear ideas. No obstante, como en todos los géneros artísticos, la audiencia busca entretenerse entre sus intereses y algunos prefieren basar la filosofía del humor alejándolo de toda lógica crítica. ¿Esto significa que la irracionalidad se basa en la falta de la ética? Podríamos indagar.
“El humor no tiene límites, lo tienen que tener las personas que practican el humor.” (Perceval José María Perceval, profesor de Periodismo en la UAB y doctor en Ciencias Sociales y Comunicación. Según Perceval, afirma que en teoría el humor es un apartado de la filosofía lógica, los chistes atraviesan la parte ilógica de la audiencia donde comprenden desde otra perspectiva cómo funciona la realidad. Esta capacidad del humor de desafiar las normas establecidas se vuelve aún más evidente cuando consideramos cómo la historia ha sido escrita, a menudo, a partir de tragedias, conflictos y guerras, donde las interacciones sociales han estado marcadas por la supremacía racial y la lucha ideológica. A lo largo de la historia, las divisiones raciales y las ideologías de poder se han promovido mediante fenómenos de comunicación, como la propaganda, que nos imponía visiones del mundo binarias: buenos y malos. A pesar de los líderes que promovían tales ideas parecían en su época representar posturas progresistas, para el pensador contemporáneo, esos paradigmas de interpretación ahora resultan absurdos e incluso ridículos. Esto nos lleva a la reflexión: ¿le gusta a la audiencia burlarse del pasado? Es común que los humoristas utilicen el humor precisamente para recordarnos lo ridículo que fue el pensamiento de épocas pasadas. Al hacer esto, revelan hechos que, hoy en día, nos parecen absurdos y nos invitan a reflexionar sobre cómo la humanidad alguna vez aceptó estas ideas como normales. Ahora bien, lo que plantea Perceval quizá se pueda referir a: hasta donde el espectador tolerará la reafirmación cómica de lo que es consciente con su propia historia. Algunos se adhieren al famoso refrán «algún día nos reiremos de esto», pues asimilar la tragedia a través de la comedia puede funcionar como una especie de terapia que permite comprender el pasado sin emitir juicios de valor y, en algunos casos, incluso usarlo como resistencia.
Colombia ha sido históricamente un país caracterizado por la resistencia, particularmente en relación con las autoridades que han ejercido un control centralizado sobre el país. En este contexto, los medios de comunicación se presentan como una herramienta fundamental para la transmisión de mensajes específicos, incluso cuando estos se enmarcan dentro de un discurso diplomático. Es un hecho ampliamente reconocido por la audiencia colombiana que los grandes medios, como los noticieros nacionales, no son considerados como las fuentes más confiables para obtener una representación precisa de la realidad del país. La censura, por ejemplo, se erige como una de las características más prominentes de estos medios, que tienden a ofrecer una visión parcial de los hechos, siempre con un propósito. Esta selección y presentación subjetiva de la información remite al paradigma del funcionalismo, donde los medios de comunicación eran vistos como actores que guiaban a las masas con un fin determinado.
En este contexto, la comedia emerge como un medio de crítica hacia el funcionamiento de la sociedad. La sátira, en particular, ofrece una vía eficaz para cuestionar las estructuras de poder, y qué mejor manera de hacerlo que desafiando los mismos medios que desempeñan un papel crucial en la construcción de la narrativa pública. En este sentido, “F*cks News” puede ser entendida como una propuesta humorística que, a través de la sátira, critica los noticieros colombianos amarillistas, exponiendo las manipulaciones y distorsiones de manera sarcástica y lo que algunos internautas consideran como inapropiado aun dentro del humor negro. El canal sigue una estructura similar a la de un noticiero tradicional, las categorías informales de los chistes se dividen en secciones denominadas particularmente como: Noticias locales, Cosas que le podrían pasar si no se pone las pilas mi perro, Violaciones, ¡Que locura con los curas!, Noticreo, Noticias rápidas. A pesar de esta organización, al tratarse de un espectáculo de stand-up en vivo, gran parte de la presentación depende de la improvisación basada en noticias reales. Esto ha generado debates entre los internautas, quienes no solo cuestionan el uso de noticias formales como material para mofa, sino también cómo abordan temas sensibles. Un ejemplo polémico fue el caso del feminicidio de Valentina Trespalacios, cuyo tratamiento humorístico encendió críticas y denuncias de quienes consideraron inapropiada la manera de abordar un tema tan delicado.
Por su parte, el comediante Camilo Sánchez aseguró no sentirse preocupado por las denuncias del abogado Miguel Ángel del Río Malo, representante de la familia de Trespalacios. Sánchez reafirmó que no cometió un delito y, de hecho, expresó sentirse complacido por estar en “boca de todos”. Este panorama nos lleva a evidenciar sobre los límites que establece la audiencia basándose en lo que cada individuo considera moral y ético. Sin embargo, algunos internautas sostienen que burlarnos también nos hace parte del problema. Esta situación plantea una pregunta clave: ¿cómo el humor negro, particularmente el formato que propone Fucks News, reconoce los límites dentro de un género que no se basa en ellos? Este tipo de humor utiliza la libertad de expresión como una herramienta para intervenir mediante sátiras a pesar de que busque herir la susceptibilidad del espectador a toda costa o simplemente desafiar la racionalidad del individuo. Perceval nos plantea lo siguiente: …Yo creo que la libertad de opinión es las dos. Si tú coges a una persona individual a la que le ha destrozado la vida un chiste es evidentemente la más denunciable y es posiblemente la que tiene menos defensa. O un grupo étnico minoritario o un grupo que no puede defenderse. ¿Qué se puede hacer ante los grandes grupos? Por ejemplo, chistes de género, […]. Yo creo que a eso no hay que poner límite, el límite lo tiene que poner el público porque yo no creo que sean grupos que no-defendibles, sino que, simplemente, se pueden sentir ofendidos. Hoy serás tú, mañana serán otros. Si la gente no se ríe pues no se ríe de esos chistes.
Desde esta perspectiva, el humor negro parece validar que es el humorista quien define hasta dónde llegan sus chistes, mientras que la audiencia tiene la responsabilidad de decidir si participar en la burla o abandonarla Es a través del irreverente humor de los presentadores Camilo Sánchez y Camilo Pardo tratamos de comprender, como una audiencia evita la lógica sobre lo ético al no buscar sensibilizar casos de alto impacto. Dentro de esta perspectiva el humor negro no se guía desde políticas estructuradas, tiene como objetivo incomodar y ofender a quien “mejor le quede el saco”. Así, tanto el humorista como la audiencia determinan un límite personal sobre lo que consideran gracioso o aceptable.
Dentro del espacio de presentación la comedia podría entenderse como un espacio de sátira sin control y donde toda lógica ética no es coherente. Es importante comprender que el humorista, como un bufón, busca parodiar una situación social en particular. El personaje que construye es una sátira del producto comunicativo que critica, y se diferencia parcialmente de la persona real que lo interpreta. Camilo Sánchez y Camilo Pardo han demostrado en repetidas ocasiones, a través de sus stand-up, su rechazo hacia la injusticia social y política, valiéndose de un formato que expone cómo las grandes fuentes de información buscan informar de manera superficial, priorizando satisfacer al consumidor antes que abordar temas sensibles con profundidad.
El humor ha funcionado como la manera más sencilla para comprender conflictos sociales. Frente a la imposibilidad de controlar la realidad, ofrece crudeza y sarcasmo como medios para expresar opiniones críticas sobre situaciones absurdas que han marcado tanto a Colombia como a su singular contexto social y “absurdo”. Sin embargo, resulta difícil definir a la sociedad como un conjunto de individuos políticamente correctos. No compartimos un sistema homogéneo de ideas, y muchas veces sostenemos posturas que no se alinean con lo diplomáticamente aceptado o lo que se entiende como individuo correcto y moral.
Un espacio que permita burlarnos y disfrutar del goce humano derivado de la falta de ética revela nuestras verdaderas caras ante situaciones específicas. La honestidad cruda en medio del caos parece ser, en este sentido, el acto más auténtico y consciente a pretender ser una persona, mucho más que pretender ser diplomáticos mientras nos burlamos en secreto de aquellos que intentan proyectar una imagen de corrección moral.