Facultad de Comunicación Social - Periodismo

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Entre la risa y el límite

El humor negro en Colombia es un terreno de constante controversia, en el que hay tensión constante entre los límites y la necesidad de hacer reír.

Editado por: Juliana Sofía Guevara Borbón

Entrevista realizada para la clase de Introducción al lenguaje periodístico, (Tercer semestre – 2025 l), bajo la supervisión de la profesora Estefanía Fajardo de la Espriella.

El humor negro en Colombia es un terreno de constante controversia, en el que se confrontan los límites y la necesidad de hacer reir. Figuras como Juan Peláez, comediante, productor y economista; Don Jediondo, comediante y actor; Juan Lozano “Alerta», humorista; y Pamela Ospina, comediante; han asumido posturas distintas frente a esta forma de hacer humor. En un país en el que la comedia ha sido una forma de libertad de expresión, el humor negro se presenta como una herramienta provocadora capaz de tocar temas sensibles. Esta forma de humor se ha abierto paso en los stand-up comedy y en las redes sociales, generando diversas opiniones. 

“El humor negro es como una práctica sadomasoquista” 

Juan Peláez, comediante y productor, ha sido uno de los más firmes defensores del humor negro en Colombia. En su espectáculo ‘Colores’, abordó cómo la comedia tiene matices y puede tener un lugar legítimo en el mundo de hacer reír. “El humor negro podemos compararlo con una práctica sadomasoquista, entonces si tú vas a tener una práctica de estas con tu pareja, hay un código entre ella y tú de, vamos a hacer cosas densas… De la misma manera, esto es una cofradía generada con un público específico que dice, quiero que cruces los límites de lo que, de pronto, está políticamente incorrecto decir”, afirma Peláez  

El comediante que hace humor negro no tiene por que asumir una responsabilidad social, a menos que así lo decida de manera personal. Desde su visión, el arte, y en este caso la comedia, es un acto egoísta de comunicación, una expresión que parte de sí mismo sin obligación moral hacia el otro. También considera que el humor no tiene límites en cuanto a los temas que se abordan para provocar la risa. “El único límite real está en la reacción del público. Si logra hacer reír, está cumpliendo con su trabajo, sin importar el camino que haya tomado para llegar a ese resultado.” 

Peláez es consciente de que no todos los públicos están listos para este tipo de comedia, pero también cree que los comediantes no están para hacer reír a todos. “Está completamente bien que la gente se ofenda, es super valido, el humor negro no es para cualquier persona, pero sí es para quienes necesitan ver la realidad desde otro ángulo”. 

El humor es de todos los colores 

Pedro González, conocido por su personaje, ‘Don Jediondo’, ha cultivado por décadas un humor popular basado en la exageración, el doble sentido y los personajes típicos de la Colombia rural. Aunque su estilo contrasta con el humor negro, ha reconocido que todas las formas de comedia tienen su espacio, siempre que se entienda a qué publico va dirigido. “Acá hacemos humor negro, verde, amarillo, hay de todos los colores. Eso, mejor dicho, como dijo mi prima cuando se casó, acá hay pal’ gusto de todos”. 

Don Jediondo cree que más que hablar de censura o de respeto, lo importante es que el humor, sea cual sea, conecte con el público de forma genuina. “Uno como humorista debe tener, por decirlo así, el talento para descubrir en qué momento y con qué público hacer los chistes. Y también el talento para saber cuándo cambiar el chiste o hasta dónde puede llegar una burla, que no se vuelva ni fastidioso ni irrespetuoso”. 

Aún cuando su estilo ha sido criticado por ser costumbrista, él lo defiende como una forma válida de hacer humor familiar, accesible y directo. “Yo en lo personal me voy por ese humor como dicen los jóvenes ahora, agropecuario, y dentro de ese humor agropecuario debo saber qué decir y cómo decir cosas para que no se ofenda un campesino; y en el chiste que haga, yo no quiero hacer pensar, quiero hacer reír.  Al final lo que importa es que se rían, y que sepan que detrás del chiste hay un oficio”. 

La defensa del humor respetuoso 

Juan Ricardo Lozano, conocido como ‘Alerta’, es quizá uno de los humoristas que más abiertamente ha expresado su desacuerdo con el humor negro. Aunque su comedia se ha caracterizado por el doble sentido y la crítica social, ha dejado claro que, para él, hay líneas que no se deben cruzar. Uno de los momentos más representativos fue cuando criticó públicamente un chiste hecho por el comediante ‘Culotauro’ tras la muerte de la humorista Fabiola Posada. “Para mí es muy fuerte y el humor de mi época es muy diferente, se pasan un poquito”, afirmó.

Juan ha insistido en que su defensa es por un humor que eleve el ánimo sin necesidad de herir. “Bueno, la verdad es que no me gusta mucho, pero obviamente es una tendencia, no es mi estilo permanente. «Yo creo que lo que más molesta de hacer humor negro es cuando la persona está al frente y se burlan de ella presencialmente», opina sobre el humor negro 

Él considera que el humor, como cualquier forma de arte, tiene un poder social inmenso, y que ese poder debe ejercerse con sensibilidad. “El humor negro no es mi estilo, depronto se usa es sitios privados en confianza, pero igual en cualquier escenario hay cosas con las que no se juega”. Para él, más que censura, lo que se necesita es conciencia y compasión en la forma como se construye el chiste. 

La catarsis detrás del humor negro 

Pamela Ospina, comediante colombiana, ha construido una carrera sólida en la escena del stand-up latinoamericano gracias a un estilo que no teme abordar lo políticamente incorrecto. En su espectáculo ‘Cruda’, toca temas tan sensibles como la muerte, la salud mental, la sexualidad o el duelo, apostando por el humor negro como una herramienta de honestidad brutal. Para ella, esta forma de comedia no busca solo escandalizar, sino funcionar como un mecanismo de catarsis tanto para el comediante como para el público. “Siempre hay maneras de procesar las cosas a través del humor… Incluso en los momentos más tristes de mi vida, el humor ha estado presente como salvándome de la tragedia súper emo”, afirmó. 

Desde su visión, reírse de lo oscuro no es una falta de respeto, sino una forma de enfrentar la vulnerabilidad humana. Ella sostiene que el humor negro es incómodo, pero también profundamente liberador. “Cuando logramos reírnos de nuestras tragedias, les quitamos poder.” No se trata de burlarse de los demás, sino de mirar al dolor con una carcajada franca que desarma la solemnidad. Para ella, el humor no es un escudo, sino un espejo, uno que, incluso cuando duele, no deja de reflejarse con claridad. 

El humor negro no es simplemente un estilo, es un campo en el que se une la audacia, la provocación, la libertad de expresión y los límites. En ese terreno, Juan Peláez tiene su postura clara, defendiendo esta comedia como un acuerdo entre quien lanza el chiste y quien acepta entrar al juego sin anestesia. Don Jediondo, en cambio, apuesta por un humor versátil, en el que caben todos los colores y en el que la conexión con el público está por encima de la polémica. Y, ‘Alerta’ sostiene que el humor no debe convertirse en un arma que lastime en nombre de la risa.  

El humor puede hacerte reír a carcajadas o clavarte una incomodidad, pero lo que nunca debe hacer es pasar desapercibido, porque si algo tiene el humor, y más el humor negro, es su capacidad de crear tensión. Nos enfrenta a lo que somos, a lo que callamos y a lo que toleramos entre risas, en esa incomodidad que queda flotando en el aire, más que en el mismo remate del chiste, es ahí donde realmente empieza el show.