Facultad de Comunicación Social - Periodismo

Facultad de Comunicación Social - Periodismo

El juicio de los corazones y conciencias

Aunque el aborto es legal hasta la semana 24, muchas personas aún lo ven como un delito en sus mentes y corazones. ¿Cómo logramos la despenalización social?

Reportaje realizado para el Semillero de Producción de Conexión Externado en el marco de la Semana Policarpa 2025, bajo la supervisión de los profesores Sergio Enrique Jiménez Salazar y Laura Sofía Jaimes Castrillón.

El camino ganado, en la ley 

El 21 de febrero de 2022 la sentencia C-055 de la Corte Constitucional despenalizó totalmente el aborto hasta la semana 24 de gestación, permitiendo que las mujeres y las personas gestantes puedan decidir libremente sobre su cuerpo y su proyecto de vida sin la amenaza de ir a la cárcel por ello. Después de este plazo, la Corte determinó que podrán acceder al aborto bajo las causales establecidas desde el año 2006 en la sentencia C-355, sin límite de edad gestacional. Esta decisión representó un hito en el país en materia de derechos reproductivos. Fue resultado de años de trabajo por parte de organizaciones feministas y de derechos humanos, agrupadas en el movimiento Causa Justa.  

No obstante, de acuerdo con el informe “Primer año del fallo histórico: ¿cómo va la implementación de la sentencia Causa Justa (C-055 de 2022)?” de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, aún persisten barreras de acceso al aborto en Colombia relacionadas con la falta de información o reconocimiento de esta sentencia, la interpretación restrictiva de lo establecido por la Corte y las fallas en la prestación de este servicio.  

En este contexto, resulta fundamental reconocer que una de las principales causas de que persistan estas barreras es que no solo se deben abordar el cambio desde el reconocimiento jurídico de este derecho, sino que debe ir de la mano con los cambios sociales y culturales que transformen la conciencia individual de las personas respecto a su perspectiva del aborto como un derecho de todas las mujeres a decidir libremente sobre su cuerpo, su vida.  

“Por más de que en la jurisprudencia el aborto esté permitido hasta la semana 24, mucha gente lo sigue penalizando en su corazón y en su conciencia. Siguen culpando y juzgando a las mujeres que toman libremente la decisión de no ser madres. Creo que ese es el mayor reto en este momento” dice Laila Abu Shibab, periodista y co-autora del libro Conversaciones fuera de la catedral. 

Publicado en febrero de 2024, casi dos años después del fallo histórico, este libro narra, de la mano de Ana Cristina González Vélez y Cristina Villarreal Velásquez, cofundadoras de La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, así como pioneras del movimiento Causa Justa, el camino recorrido y el trabajo realizado desde los años 70 en defensa de la libertad, los derechos sexuales y reproductivos de todas las mujeres, especialmente respecto al derecho al aborto libre, legal y seguro. 

En Colombia a las mujeres siempre se les destinó una ciudadanía de segunda, dice Rosa Elena Suárez, abogada de la Universidad Externado de Colombia y especialista en derecho y ciencias penales y criminológicas. Esta afirmación la hace porque muchos de los derechos adquiridos por las mujeres en el ámbito jurídico han tardado más años y luchas de diferentes movimientos de la sociedad, cuando deberían ser garantizados sin distinción de género.  

“Por ejemplo, solo hasta 1936 las mujeres pudimos entrar a los colegios a hacer bachillerato académico, antes no.  Solamente hasta 1922 pudimos ser testigos en un juicio, lo que es aberrante. Nosotras siempre hemos tenido la carga de cuidado y solamente hasta 1968 podemos tener la custodia de nuestros hijos. Pero la ciudadanía de segunda también se manifiesta en cosas como que las mujeres en Colombia no votamos sino desde 1957”.  

Además, menciona que las mujeres no fuimos reconocidas sino hasta la Constitución de 1991, ya que en la de 1886 se hablaba de los ciudadanos y varones. Estas declaraciones fueron extraídas de una entrevista realizada por Daniela Hernández para el medio Conexión Externado. 

Ahora, luego de tres años de la despenalización del aborto en Colombia, nos encontramos en un momento clave de la lucha por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres: sin despenalización social, no puede haber una garantía efectiva del derecho a decidir sobre nuestros cuerpos. 

La despenalización, más allá de lo jurídico 

En la conciencia de muchas mujeres el aborto sigue penalizado, porque no se ha desligado de los señalamientos y las estigmatizaciones que sufren las que deciden interrumpir voluntariamente su embarazo. Los señalamientos vienen de ideas muy profundas, difíciles de cambiar en las mentes de las personas, por lo que la ley se queda corta y es necesario también hablar de una despenalización social del aborto. Es decir, que más allá de la pelea jurídica también existe la pelea en nuestras mentes y conciencias, menciona Laila Abu Shibab. La cuestión, entonces, es cómo podemos dar esa pelea.  

Varias de las luchas que dieron las mujeres durante la historia, como por ejemplo el derecho al voto, el derecho al divorcio, el derecho a la propiedad, entre otros, son hoy una cuestión que nos parece completamente normal. Sin embargo, para que esto sucediera, la batalla se trasladó de la jurisprudencia a las mentes y los corazones de las personas. Es esta la pelea que hay que dar por el derecho al aborto en la actualidad. 

“Cuando Ana Cristina dice que esta es la batalla cultural del siglo, también tiene que ver un poco con soñar con un futuro, ojalá no muy lejano, en el que el derecho al aborto nos parezca hoy tan normal como nos parece el derecho al voto. Y esa batalla es muy fuerte porque pasa por no sólo por los sistemas judiciales, sino por la mente y los corazones” dice Laila.  

Ana Cristina González Vélez es médica, investigadora, activista, docente y experta en salud, derechos sexuales y reproductivos e igualdad de género. Es una de las pioneras del movimiento Causa Justa y cofundadora de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres.  

Para que exista una conversación respecto a la reforma de legislaciones en el país, en el caso de los derechos de las mujeres específicamente, debemos tener en cuenta la óptica desde la que se están formulando las políticas públicas por parte del Estado. Es fundamental entender sus transformaciones para saber dónde podemos incidir como ciudadanos para generar un cambio. 

Cambio de perspectiva, desde el Estado 

Ahora bien, en relación con las discusiones respecto al cuerpo y las decisiones de las mujeres, hay que reconocer la existencia de una transformación no solo desde la discusión pública sino también desde la perspectiva estatal para la creación de políticas públicas. Patricia Herrera Kit, doctora en Estudios Políticos y docente investigadora de la Universidad Externado de Colombia, quien ha centrado su trabajo en el análisis de políticas públicas en derechos humanos, especialmente en lo relacionado con los derechos de las mujeres, señala que: 

“Empezamos con una conversación de políticas de control de natalidad en los años 30’s, donde no nos estábamos preguntando ni siquiera por las mujeres y sus derechos, sino que nos estábamos preocupando porque teníamos un boom de natalidad. Luego hubo una transformación y ya no era un tema de control de natalidad sino de planificación familiar. De manera aún más reciente empezamos a hablar de Salud Materno Infantil, entonces se empezó a priorizar disminuir las tasas de mortalidad, la prevención de embarazos no deseados, etcétera. Y aún más recientemente empezamos a hablar de derechos sexuales y reproductivos”.  

Para ella, el papel del Estado en la despenalización social no es menor, ya que podría tomar algunos de los elementos distintivos del proceso de apertura e incidencia que hicieron las organizaciones de Causa Justa en el ámbito de la recolección de información y la generación de datos:  

“La perspectiva del Estado es particularmente valiosa, sobre todo cuando hablamos de uno que busca tomar decisiones basadas en evidencia. La pregunta aquí es, si estamos en una sociedad que sigue penalizando socialmente, ¿qué tipo de información debemos recopilar como Estado para poder entender cuáles son esos lugares por los que las mujeres transitan? Más allá de que puedan o no acceder al aborto. Este tema es uno de los elementos trascendentales y más bien difíciles de resolver, porque no solo pasa por lo cuantitativo, sino también por lo cualitativo. Tiene mucho que ver con las emociones y la vida de las mujeres”. 

Durante el Diálogo Policarpa “El aborto en Colombia: una conversación pública”, en el que participó Patricia y del cual se extrajeron sus intervenciones para este reportaje, se concluyó que actualmente no existe una recopilación de información cualitativa sobre la implementación de la IVE en el sistema de salud de Colombia por parte del Estado o alguna de sus instituciones.  

En cambio, algunas organizaciones de la sociedad civil como La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, Oriéntame, Jacarandas, entre otras, han hecho investigaciones e informes para la divulgación respecto a las barreras en el acceso al aborto, la percepción de la ciudadanía frente a la IVE y qué ha sucedido tres años después del fallo.  

¿Cómo despenalizar los corazones y las conciencias? 

Patricia menciona que al mundo público le interesan mucho los números, pero no dicen nada por sí mismos.  

“Hay una seducción por los números y se le otorgan por sus características unos superpoderes. El tema es que el número no dice nada por sí mismo, entonces creo que el llamado de atención es entender que los números se producen en contexto y se interpretan en un contexto”.  

Por ende, si hay que generar los datos, pero también hacer pedagogía alrededor de la sentencia para combatir la penalización social, enfatiza Laila. Una de las vías que podemos tomar es la de contar historias, yendo más allá de la cifra.  

“Es desde el periodismo que tenemos que hacer un esfuerzo grande por ir más allá de la cifra. ¿Y cómo lo hacemos? Contemos historias humanas, de personas y de rostros que están detrás del número frío”. 

Uno de los grandes desafíos en la actualidad es no permitir que la conversación alrededor del aborto se silencie. Por ello, es valioso preguntarnos por esas historias que no se contaron por miedo, por estigma, por vergüenza. En el camino a construir una sociedad más justa con las mujeres, tenemos que contarlas para desmitificar las creencias erróneas alrededor del aborto.  

En este ejercicio, decidí contar la historia de Marta*, una mujer que interrumpió voluntariamente su embarazo en los años 90’s, cuando todavía era ilegal acceder a este procedimiento. Así hayan pasado 30 años desde que tomó esa decisión, para ella sigue siendo difícil hablar abiertamente sobre lo que pasó por todos los estigmas que hay alrededor del aborto. Para leer la entrevista completa, da click aquí (vincular).  

Todavía seguimos andando el camino hacia la despenalización total del aborto, no solo la jurídica, por ello es importante que empecemos a contar historias que nos muevan el corazón y saquen de allí las creencias impuestas, a hombres y mujeres, por la sociedad patriarcal.  

*El nombre de la mujer que decidió contar su testimonio fue cambiado para proteger su privacidad.